El FC Barcelona presentó el viernes una queja formal ante la Real Federación Española de Fútbol por lo que el club calificó como fallos arbitrales inaceptables durante su derrota por 4-0 en la ida de las semifinales de la Copa del Rey frente al Atlético de Madrid en el Metropolitano el 12 de febrero. La queja se centra en una revisión del VAR de ocho minutos que derivó en la anulación de un gol de Pau Cubarsí por fuera de juego en el minuto 51, cuando el marcador ya reflejaba un 4-0, y en la falta de expulsión del centrocampista del Atlético Giuliano Simeone por una entrada con los tacos por delante sobre Alejandro Balde que solo fue castigada con tarjeta amarilla. El expresidente Joan Laporta y el presidente interino Rafa Yuste denunciaron públicamente el arbitraje, calificando Yuste la demora del VAR como una vergüenza y prometiendo que el club exigiría explicaciones.
El gol anulado desató la indignación después de que el Comité Técnico de Árbitros reconociera que el sistema de fuera de juego semiautomático sufrió un fallo técnico durante la revisión. El CTA explicó en un comunicado oficial que el sistema generó un fallo en la modelización de los jugadores a través de los esqueletos al detectar una situación de alta densidad de jugadores en el área. Al no poder recalibrar el sistema automatizado, los responsables del VAR recurrieron al trazado manual de las líneas de fuera de juego, un proceso que se prolongó entre seis y ocho minutos mientras los jugadores permanecían de pie en el campo y los telespectadores no recibían ninguna repetición. El CTA mantuvo que la decisión final de fuera de juego fue correcta, determinando que Cubarsí tenía parte de su cuerpo por delante de la última línea defensiva en el momento en que Robert Lewandowski tocó el balón.
Laporta, que dimitió como presidente el 9 de febrero para presentarse a la reelección y hablaba como candidato, publicó un duro comunicado en redes sociales calificando el gol anulado como un patrón recurrente de injusticia contra el Barcelona. Escribió que del gol mal anulado a Pau Cubarsí, llueve sobre mojado porque recuerda al que le anularon a Lamine Yamal también incorrectamente en Anoeta, añadiendo que nada es inocente. Laporta declaró que el Barcelona debe luchar contra todo y contra todo el mundo, y pidió a los socios y a toda la afición que hagan notar su apoyo a los futbolistas de cara a la vuelta en el Spotify Camp Nou el 3 de marzo. El presidente interino Yuste reforzó esta postura combativa declarando a los periodistas que es inaceptable que tengan que pasar ocho minutos para tomar una decisión y que el club no lo dejaría así.
Varios exárbitros españoles de renombre condenaron públicamente la gestión del VAR en el incidente. Iturralde González, veterano excolegiado de La Liga, calificó la situación de bochorno y denunciable, argumentando que identificar la posición de Lewandowski no debería haber requerido una revisión tan prolongada. Xavier Estrada Fernández, otro exárbitro, fue más allá al calificarla como la mayor chapuza desde que existe el VAR y desestimar la explicación de la RFEF sobre un fallo técnico como pura mentira y meras excusas. El analista de la COPE Rubén Martín describió las líneas de fuera de juego trazadas manualmente como impresentables y la demora de siete minutos como un bochorno, señalando que la decisión fue tomada por el VAR en lugar del sistema semiautomático, algo que calificó de muy inusual.
Los jugadores del Barcelona fueron igualmente contundentes en sus críticas tras el partido. El capitán Frenkie de Jong afirmó que vio la imagen después y que se podía ver claramente que no había fuera de juego, añadiendo que si la imagen no fue generada por inteligencia artificial, entonces es un escándalo porque la decisión estaba muy clara. El defensa Eric Garcia calificó la decisión de fuera de juego como una vergüenza y lamentó que estas decisiones últimamente siempre van en contra del Barcelona, insistiendo además en que la entrada de Giuliano Simeone sobre Balde era una roja clarísima. El entrenador Hansi Flick calificó el arbitraje español como un desastre, afirmando que cuando vio la situación claramente no era fuera de juego y criticando la absoluta falta de comunicación por parte de los responsables del VAR.
Más allá del gol anulado, la queja del Barcelona también abordó el criterio disciplinario inconsistente del árbitro Juan Martínez Munuera. El club señaló la entrada con los tacos de Giuliano Simeone sobre Balde al inicio de la segunda parte, que varios analistas arbitrales como Pedro Martín de la COPE consideraron merecedora de tarjeta roja directa por juego brusco grave, pero que solo fue castigada con amarilla. En cambio, la tarjeta amarilla inicial de Eric Garcia en el minuto 84 por derribar a Álex Baena fue elevada a roja tras revisión del VAR por anular una clara ocasión de gol. Para completar el catálogo de errores, Martínez Munuera también se equivocó en el acta del partido al atribuir incorrectamente el tercer gol a Giuliano Simeone en lugar de a Ademola Lookman.
Pese a la queja formal, los analistas jurídicos señalaron que el reglamento de la RFEF no contempla ningún mecanismo para revertir resultados ni conceder goles anulados después del pitido final, lo que significa que la acción del Barcelona busca principalmente exigir rendición de cuentas y mejoras en los procedimientos. La derrota en la ida deja al equipo de Hansi Flick con la necesidad de remontar una desventaja de cuatro goles en la vuelta en el Camp Nou el 3 de marzo. Eric Garcia estará sancionado para ese encuentro tras su expulsión. La polémica ha reavivado un debate más amplio en el fútbol español sobre la fiabilidad de la tecnología VAR y la transparencia del estamento arbitral, con crecientes peticiones al CTA para implementar protocolos de comunicación más claros y una supervisión independiente del sistema de fuera de juego semiautomático.
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