La esquiadora estadounidense Breezy Johnson se adjudicó la medalla de oro en el descenso femenino de los Juegos Olímpicos de Invierno 2026 en Cortina d'Ampezzo el domingo, con un tiempo de 1 minuto y 36,10 segundos. La alemana Emma Aicher obtuvo la medalla de plata a solo 0,04 segundos de diferencia, mientras que la italiana Sofia Goggia, favorita del público local, se llevó el bronce con un tiempo de 1:36,69. La carrera, sin embargo, quedó eclipsada por la dramática caída de la compañera de equipo de Johnson, Lindsey Vonn, quien fue evacuada de la pista en helicóptero tras una violenta caída al inicio de su descenso.
Vonn, la legendaria esquiadora de 41 años que salió de su retiro en noviembre de 2024 tras un exitoso reemplazo parcial de rodilla, se estrelló a solo 13,4 segundos de iniciar su descenso. Cortó la trazada demasiado cerrada en la primera travesía, golpeó una puerta con su brazo derecho y fue lanzada violentamente por los aires antes de rodar por la pendiente. El público en Cortina enmudeció durante un minuto entero mientras el personal médico corría a atender a la triple medallista olímpica. Se pudo escuchar a Vonn gritar de dolor mientras yacía sobre la nieve, y la carrera fue detenida durante más de diez minutos mientras recibía atención médica.
Vonn fue colocada en una camilla y trasladada en helicóptero a un hospital cercano para una evaluación más completa. Había estado compitiendo con una rodilla izquierda gravemente lesionada tras sufrir la rotura del ligamento cruzado anterior, contusiones óseas y daño meniscal durante una carrera de descenso en la localidad suiza de Crans, el 30 de enero, apenas nueve días antes de la prueba olímpica. A pesar de la gravedad de la lesión, Vonn había insistido en correr, declarando a los periodistas que lo intentaría mientras hubiera una oportunidad. La caída podría marcar el final de una de las historias de regreso más extraordinarias en la historia del deporte.
La medalla de oro de Johnson coronó una actuación dominante de la campeona mundial de descenso 2025, quien había registrado el mejor tiempo en el entrenamiento del sábado y llegaba a la carrera como una de las principales favoritas. La esquiadora de 30 años de Jackson, Wyoming, realizó un recorrido técnicamente impecable en la legendaria pista Olympia delle Tofane, construyendo una ventaja insuperable que se mantuvo mientras las demás competidoras completaban sus descensos. La plata de Aicher representó un resultado sobresaliente para la alemana de 21 años, mientras que el bronce de Goggia hizo las delicias del público italiano en lo que podría ser su última aparición olímpica.
La carrera de Vonn es una de las más condecoradas en la historia del esquí alpino. Posee 84 victorias en la Copa del Mundo, la segunda cifra más alta para una mujer, y ganó el oro olímpico en descenso en los Juegos de Vancouver 2010, convirtiéndose en la primera estadounidense en lograrlo. Añadió dos medallas de bronce en 2010 y 2018 antes de retirarse en 2019 debido a problemas crónicos de rodilla. Su regreso a la competición tras una cirugía de reemplazo parcial de rodilla a los 40 años cautivó al mundo del deporte, y ganó dos carreras más de Copa del Mundo durante la temporada 2025-2026, incluyendo una victoria histórica en St. Moritz en diciembre de 2025 que la convirtió en la ganadora de descenso más veterana en la historia de la Copa del Mundo.
El Comité Olímpico de Estados Unidos confirmó que Vonn estaba consciente y respondía durante el traslado en helicóptero y que su estado sería evaluado en el hospital. Aún no está claro si Vonn podrá competir en la prueba de super-G femenino más adelante en los Juegos. La atención del programa de esquí alpino femenino se centra ahora en Johnson, cuya medalla de oro representa la culminación de una carrera que la ha visto pasar de joven promesa a campeona olímpica en una de las pistas más legendarias del deporte.
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