La comisión disciplinaria de la Confederación Africana de Fútbol anunció el martes 27 de enero que emitirá su veredicto en un plazo de 48 horas respecto a las sanciones contra la Federación Senegalesa de Fútbol tras los caóticos eventos que empañaron la final de la Copa Africana de Naciones 2025. La audiencia, originalmente programada para el domingo 26 de enero, fue aplazada un día después de que Ousmane Kane, presidente senegalés de la comisión disciplinaria de la CAF, se recusara formalmente para evitar cualquier conflicto de intereses. El anuncio marca un punto de inflexión crítico en uno de los episodios más controvertidos de la historia del fútbol africano.
La final de la CAN 2025 entre Senegal y el país anfitrión Marruecos, disputada en el estadio Moulay Abdellah de Rabat el 18 de enero, se sumió en el caos tras una decisión del VAR sumamente contestada en la prórroga. Con Senegal liderando 1-0 gracias a un gol de Ismaïla Sarr, la intervención arbitral condujo a la anulación de un gol senegalés posterior y a la concesión de un penalti a Marruecos por una supuesta falta de Elhadj Malick Diouf sobre Brahim Diaz. El entrenador senegalés Pape Thiaw entonces sacó a sus jugadores del campo en señal de protesta, deteniendo el juego durante aproximadamente 15 minutos antes de que el partido finalmente se reanudara y Senegal asegurara el título.
Se espera que la comisión disciplinaria de la CAF imponga una serie de sanciones contra la federación senegalesa. Según múltiples informes de Le360.ma, Sport News Africa y L'Équipe, las posibles sanciones incluyen multas que oscilan entre 50.000 y 100.000 euros, una suspensión de cuatro a seis partidos para el entrenador Pape Thiaw por liderar el abandono del campo, y posibles suspensiones de varios partidos para los jugadores identificados como instigadores de la interrupción. La comisión también examina el papel de los invasores de campo, incluidos aficionados que entraron al terreno de juego durante la interrupción, y las deficiencias de seguridad que permitieron que la situación se agravara.
La federación marroquí de fútbol presentó quejas formales ante la CAF y la FIFA en los días posteriores a la final, exigiendo sanciones severas contra Senegal por lo que describió como una violación sin precedentes de la disciplina deportiva. La Real Federación Marroquí de Fútbol argumentó que el abandono del campo sentaba un precedente peligroso para el fútbol africano y reclamó un castigo ejemplar. La FIFA confirmó posteriormente que cualquier sanción impuesta por la CAF permanecería a nivel continental y no afectaría la participación de Senegal en la clasificación para la Copa Mundial de la FIFA 2026, un alivio significativo para el bando senegalés.
La Federación Senegalesa de Fútbol, liderada por su presidente Abdoulaye Fall, ha montado una defensa vigorosa de cara a la audiencia. La FSF presentó un expediente detallado ante la comisión argumentando que la decisión del VAR era fundamentalmente errónea y que la gestión de la situación por parte del árbitro provocó la crisis. Fall acusó públicamente a Marruecos y a ciertos funcionarios de la CAF de intentar influir en el procedimiento, alegaciones que la CAF negó firmemente. El equipo legal de la FSF también argumentó que la recusación de Ousmane Kane, aunque necesaria para garantizar la imparcialidad, demostraba la naturaleza políticamente cargada del caso.
Los expertos legales consultados por varios medios, incluidos la RTBF y La Gazette du Fennec, sugirieron que las sanciones probablemente serán significativas pero proporcionadas. La comisión debe equilibrar el castigo por la violación de la disciplina con el reconocimiento de las circunstancias atenuantes derivadas de una controvertida decisión arbitral que desencadenó el abandono del campo. Los precedentes en casos disciplinarios de la CAF sugieren que las multas y las suspensiones para el entrenador son prácticamente seguras, mientras que sanciones más amplias contra la federación, como la exclusión de futuros torneos, siguen siendo improbables dadas las ramificaciones políticas.
La FSF ya ha indicado su intención de apelar cualquier fallo adverso ante el Tribunal de Arbitraje Deportivo de Lausana. Con el plazo de 48 horas fijado a partir del martes, el veredicto se espera como máximo para el jueves 29 de enero. El resultado tendrá implicaciones de gran alcance no solo para el fútbol senegalés sino para la gobernanza del deporte en todo el continente africano, mientras federaciones, jugadores y funcionarios observan atentamente cómo la CAF maneja este momento definitorio en su historia disciplinaria.
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