Bodo/Glimt protagonizó una de las mayores sorpresas en la historia de la Champions League al derrotar al Manchester City 3-1 en el estadio Aspmyra el 20 de enero de 2026. El equipo noruego, que llegaba al partido sin una sola victoria en la fase de liga, desmanteló al equipo en dificultades de Pep Guardiola en un resultado que sacudió al fútbol europeo.
El delantero danés Kasper Hogh fue el héroe de los locales, anotando dos veces en rápida sucesión en la primera mitad. Su primer gol llegó en el minuto 22 cuando cabeceó de cerca en el segundo palo tras el centro de Ole Blomberg. Solo dos minutos después, Hogh duplicó la ventaja, dejando a la defensa improvisada del Manchester City en desorden. El jugador de 22 años también vio otro gol anulado por fuera de juego ajustado, destacando su actuación dominante.
La segunda mitad trajo más sufrimiento para los campeones ingleses. Jens Hauge, el exextremo del AC Milan, amplió la ventaja del Bodo/Glimt a 3-0 en el minuto 58 con un disparo espectacular. Rayan Cherki recortó distancias para el City dos minutos después, pero cualquier esperanza de remontada se esfumó cuando Rodri recibió una segunda tarjeta amarilla por derribar a Philip Zinckernagel mientras detenía un contraataque, reduciendo a los visitantes a diez jugadores.
Los problemas defensivos del Manchester City quedaron expuestos durante todo el partido. Guardiola se vio obligado a alinear a los jóvenes Jahmai Simpson-Pusey y Abdukodir Khusanov en defensa debido a problemas de lesiones persistentes, y la pareja tuvo dificultades para comunicarse eficazmente. A pesar de dominar la posesión con el 65,8 por ciento, el City solo logró cinco tiros a puerta de 16 intentos, el mismo número que sus oponentes que tuvieron solo el 34 por ciento del balón.
La derrota agrava un período miserable para el Manchester City, que llegó a Noruega tras perder el derbi de Mánchester 2-0 y extender su racha sin victorias en liga a cuatro partidos. Permanecen con 13 puntos en el cuarto lugar de la clasificación de la Champions League, pero su control sobre la clasificación automática a octavos de final está ahora amenazado. Para el Bodo/Glimt, la victoria los eleva a seis puntos y mantiene vivas sus esperanzas de playoffs, coronando una noche histórica en su modesto estadio de 8.000 localidades en el Círculo Polar Ártico.