La Real Sociedad conquistó su cuarto título de la Copa del Rey el 18 de abril de 2026, al derrotar al Atlético de Madrid 4-3 en la tanda de penaltis tras un vibrante empate 2-2 en el estadio de La Cartuja en Sevilla. El partido ofreció espectáculo desde el primer instante, con Ander Barrenetxea dejando atónito al Atlético al marcar con apenas 14 segundos de juego, uno de los goles más rápidos en la historia de una final de la Copa del Rey. El triunfo del conjunto vasco supone su primera conquista copera en más de tres décadas, desatando celebraciones eufóricas entre sus aficionados desplazados.
Ademola Lookman restableció la igualdad para el Atlético de Madrid en el minuto 19, convirtiéndose en apenas el segundo jugador nigeriano en anotar en una final de la Copa del Rey. La igualación cambió brevemente el impulso a favor del equipo de Diego Simeone, pero la Real Sociedad recuperó la ventaja antes del descanso gracias a su capitán Mikel Oyarzabal, quien transformó con serenidad un penalti en el minuto 45. La compostura de Oyarzabal desde los once metros subrayó su importancia para el conjunto donostiarra en situaciones de máxima presión.
El Atlético de Madrid se negó a rendirse, y Julián Álvarez logró la igualada en el minuto 83 con una definición clínica que forzó la prórroga. El gol del delantero argentino extendió el dramatismo en La Cartuja, y ambos equipos intercambiaron ocasiones a lo largo de los 30 minutos adicionales sin encontrar un gol decisivo. La tensión en el estadio era palpable mientras el encuentro se encaminaba inevitablemente hacia la tanda de penaltis.
La definición desde los once metros resultó ser el escenario perfecto para el portero de la Real Sociedad, Álex Marrero, quien emergió como el héroe de la velada. Marrero detuvo los lanzamientos de Alexander Sörloth y Julián Álvarez, otorgando a su equipo una ventaja decisiva. El guardameta del Atlético, Emiliano Musso, logró una parada al detener el disparo de Alexander Oskarsson, pero no fue suficiente para inclinar la balanza a favor del club madrileño.
Pablo Marín se encargó de ejecutar el penalti definitivo y no falló, enviando el balón al fondo de la red para sellar la victoria 4-3 en la tanda. Las celebraciones que siguieron fueron emotivas e intensas, con jugadores y aficionados fundiéndose en abrazos sobre el césped de Sevilla. El entrenador Imanol Alguacil elogió la resiliencia y el coraje de su plantilla, señalando que el equipo había superado adversidades significativas a lo largo del torneo para alcanzar este momento histórico.
La victoria representa un logro histórico para la Real Sociedad, que ahora suma cuatro títulos de Copa del Rey en su ilustre trayectoria. Para el Atlético de Madrid y el técnico Diego Simeone, la derrota se añade a un patrón frustrante en finales coperas. De cara al futuro, la Real Sociedad llevará la confianza de este triunfo a las últimas jornadas de La Liga, donde el conjunto donostiarra sigue en pugna por la clasificación europea, mientras que el Atlético deberá reagruparse para asegurar un cierre de temporada sólido.
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