Al menos 60 cristianos ortodoxos murieron en dos ataques en Oromía, Etiopía, según la Iglesia ortodoxa etíope Tewahedo, citada por Reuters y Al Jazeera el 27 de octubre. La Iglesia pidió mayor protección para los civiles y medidas contra los responsables. El balance corresponde a la violencia del 20 y 24 de octubre, no a un nuevo ataque del martes.
El Santo Sínodo indicó que 14 personas murieron en Merti y otras 46 en Shirka, distritos de la zona de Arsi. Más de 20 personas sufrieron heridas graves y varias viviendas fueron incendiadas, según el comunicado eclesiástico del lunes. La Iglesia no identificó a los atacantes ni estableció cómo murió cada víctima.
La responsabilidad sigue en disputa. Reuters informó de que el gobierno de Oromía culpó a una alianza rebelde sin aportar pruebas. Una fuente vinculada a esa alianza acusó a las autoridades regionales, citando conversaciones con dos residentes. El Ejército de Liberación Oromo no respondió de inmediato a Reuters. Estas acusaciones contrapuestas no establecen quién perpetró las matanzas.
La violencia sucede a advertencias anteriores sobre la seguridad de los civiles en Arsi. En un comunicado del 4 de marzo, la Comisión Etíope de Derechos Humanos documentó muertes, heridas, destrucción de bienes y desplazamientos tras ataques previos. Instó a las autoridades federales y regionales a desplegar suficientes fuerzas de seguridad y ayudar a las familias desplazadas. Ese texto aborda incidentes anteriores; no constituye una investigación de los ataques de octubre.
Según Al Jazeera, el sínodo reclamó una condena pública de las matanzas, mayor seguridad y el procesamiento de los responsables. También planeó conversaciones con altos funcionarios sobre la crisis. El gobierno regional prometió perseguir a los autores. Las demandas de la Iglesia sitúan la protección civil y la rendición de cuentas en el centro de su respuesta, mientras continúa sin esclarecerse la identidad de los atacantes.
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