La Comisión Europea confirmó el jueves que un ciberataque afectó parte de su infraestructura en la nube alojada en Amazon Web Services, lo que resultó en el robo de más de 350 gigabytes de datos. El ataque, ocurrido el 24 de marzo, fue detectado y bloqueado por los equipos de seguridad, pero no antes de que el actor de la amenaza lograra exfiltrar un volumen considerable de información sensible, incluidas múltiples bases de datos y archivos internos.
Según fuentes cercanas a la investigación, el atacante contactó directamente a BleepingComputer con pruebas de la violación, proporcionando capturas de pantalla que mostraban acceso a la información de los empleados de la Comisión Europea y a un servidor de correo electrónico interno. La infraestructura comprometida albergaba la presencia digital de la Comisión en la plataforma Europa.eu, lo que genera preocupación sobre el alcance de los datos a los que se pudo haber accedido durante la intrusión.
Los analistas de ciberseguridad han confirmado que Amazon Web Services en sí mismo no fue comprometido en este incidente. En cambio, el atacante apuntó a la capa de gestión, comprometiendo específicamente al menos una cuenta utilizada para administrar el entorno en la nube de la Comisión. Esta distinción es fundamental, ya que señala una falla en los controles de acceso y la gestión de credenciales en lugar de una vulnerabilidad en la plataforma de nube subyacente.
La Comisión Europea declaró que tomó medidas inmediatas para contener el ataque una vez detectado, y que la brecha ha sido completamente aislada. Una investigación interna está actualmente en curso para determinar el alcance total de la exfiltración de datos e identificar cualquier sistema adicional que pueda haberse visto afectado. La Comisión aún no ha revelado si los datos robados incluyen información clasificada o de acceso restringido.
En un desarrollo particularmente preocupante, el actor de la amenaza ha indicado que no planea exigir un rescate por los datos robados. En su lugar, el atacante tiene la intención de filtrar la información públicamente en una fecha posterior, lo que sugiere que la motivación detrás del ataque podría ser de carácter geopolítico o reputacional en lugar de financiero. Este enfoque representa una tendencia creciente entre actores maliciosos sofisticados que buscan maximizar el daño a través de la exposición pública en lugar de la extorsión privada.
Este incidente marca la segunda violación importante de ciberseguridad que afecta a la Comisión Europea en 2026. El 30 de enero, se detectó el 6 de febrero un acceso no autorizado a la infraestructura central de gestión de dispositivos móviles, lo que potencialmente expuso nombres y números de teléfono del personal. Esa primera brecha, contenida en nueve horas, pudo haber explotado las vulnerabilidades identificadas como CVE-2026-1281 y CVE-2026-1340.
El ataque repetido contra las instituciones de la Unión Europea subraya la creciente amenaza cibernética que enfrentan las organizaciones gubernamentales en todo el mundo. Los expertos en ciberseguridad han enfatizado que los entornos en la nube requieren protocolos sólidos de gestión de identidades y accesos, autenticación multifactor y monitoreo continuo para prevenir incidentes similares en el futuro.
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