El secretario general de la FIFA, Mattias Grafström, y el director de desarrollo mundial del fútbol, Arsène Wenger, se distanciaron este martes del presidente Gianni Infantino y de su fallido plan para incorporar inversores privados a un nuevo negocio de la Copa del Mundo. Le Monde informó de que Grafström describió el episodio en un correo enviado al personal el 4 de agosto como una serie lamentable de acontecimientos y recalcó que el proyecto FIFA Forward Enterprise había quedado abandonado de forma permanente. Wenger afirmó por separado que retirar la propuesta era necesario e indiscutible, según medios europeos.
El plan contemplaba una nueva entidad comercial valorada en unos 20.000 millones de dólares que controlaría las lucrativas competiciones y operaciones comerciales de la FIFA al menos hasta 2038. Reuters informó cuando se conoció la iniciativa de que la organización trabajaba con JPMorgan y estudiaba vender hasta un 20 por ciento a inversores externos. Associated Press señaló después que se pretendían captar 4.200 millones de dólares y ofrecer pagos únicos de 20 millones a cada una de las 211 federaciones nacionales si lo aceptaban. Infantino retiró la propuesta en la madrugada del sábado tras extenderse la oposición.
El mensaje de Grafström tiene especial relevancia porque el secretario general es el máximo responsable administrativo de la FIFA. Según Le Monde, comunicó a los empleados que habían sido arrastrados a una crisis difícil de comprender y prometió proteger a la administración del contexto político actual, sin mencionar a Infantino. El diario indicó que el correo llegó después de las críticas del director de operaciones Kevin Lamour, quien presentó la iniciativa como el proyecto de una sola persona, y de la dimisión del asesor Carlos Cordeiro. Las objeciones alcanzan así a la cúpula de la propia organización.
La presión externa también aumenta. AP informó de que los abogados de la UEFA enviaron a la FIFA una notificación formal en la que explicaban que el organismo europeo estudiaba acciones judiciales, arbitraje o denuncias regulatorias vinculadas al proyecto. El aviso pidió a 18 ejecutivos conservar los documentos pertinentes y advirtió contra la destrucción o alteración de posibles pruebas. Las 55 asociaciones de la UEFA habían acordado boicotear las actividades de la FIFA mientras siguiera activo el plan; la Confederación Asiática y la Concacaf también se opusieron. La retirada eliminó la amenaza inmediata, pero no aclaró cómo se elaboró la propuesta.
La disputa puede influir ahora en la próxima elección presidencial de la FIFA, prevista para marzo de 2027. AP comunicó que la UEFA busca un candidato alternativo, mientras El País informó de que varias federaciones europeas rechazan que Infantino continúe hasta 2031. Cualquier rival deberá reunir apoyos entre los 211 miembros, muchos de los cuales respaldaban al presidente antes de la polémica. La atención se centrará en si la UEFA inicia un procedimiento, si la FIFA abre una revisión interna de gobernanza y si las críticas dentro de la institución generan un adversario creíble antes del plazo de candidaturas de noviembre.
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