El número de muertos por la brutal represión de Irán contra las protestas nacionales ha superado las 2.500 personas, según organizaciones de derechos humanos, mientras el presidente estadounidense Donald Trump afirmó el miércoles que le habían informado que las matanzas habían cesado. Las protestas, que comenzaron el 28 de diciembre de 2025, inicialmente provocadas por la inflación récord y los precios de los alimentos, se han convertido en el mayor levantamiento desde la Revolución Islámica de 1979, exigiendo el fin del régimen actual.
La Agencia de Noticias de Activistas de Derechos Humanos, con sede en Estados Unidos, informó de al menos 2.586 manifestantes muertos, mientras que Iran Human Rights documentó 3.428 muertes en solo dieciocho días de manifestaciones. Estimaciones más alarmantes de fuentes dentro de Irán sugieren que el número real podría alcanzar los 12.000 o más, con documentos internos filtrados del Consejo Supremo de Seguridad Nacional que supuestamente confirman estas cifras durante la represión máxima entre el 8 y el 10 de enero.
La verificación independiente de las víctimas sigue siendo extremadamente difícil debido al apagón total de internet impuesto por las autoridades iraníes desde el 8 de enero. Amnistía Internacional declaró que videos verificados y testimonios de testigos creíbles revelan asesinatos ilegales masivos cometidos a una escala sin precedentes. La organización pidió una acción diplomática global para poner fin a la impunidad por las acciones del régimen.
El ministro de Relaciones Exteriores de Irán, Abbas Araghchi, disputó las cifras del número de muertos, afirmando que solo han muerto cientos y caracterizando las estimaciones más altas como desinformación. Sin embargo, los informes de médicos dentro del país y las imágenes de video que muestran cuerpos alineados en las morgues contradicen la narrativa oficial del gobierno iraní y apoyan las cifras de víctimas más altas reportadas por los grupos de derechos.
El presidente Trump anunció que Irán había cancelado las ejecuciones planificadas y que le informaron que las matanzas de manifestantes habían cesado. Los aviones estadounidenses que fueron trasladados de la base aérea de Al Udeid en Qatar el miércoles en medio de tensiones elevadas están regresando gradualmente a la instalación. Trump también habría comunicado a Teherán que no tiene intención de atacar a Irán, mientras solicita que la República Islámica se abstenga de atacar intereses estadounidenses en la región.
El espacio aéreo de Irán ha reabierto al tráfico después de un cierre temporal, y las protestas que sacudieron al país en las últimas semanas han disminuido en gran medida. Las manifestaciones se extendieron por once provincias y representaron el desafío más significativo para la República Islámica desde su fundación. La presión internacional continúa aumentando sobre Teherán mientras los líderes mundiales piden responsabilidad y el fin de la represión violenta de la disidencia.
La situación sigue siendo fluida mientras los canales diplomáticos trabajan para reducir las tensiones entre Washington y Teherán. Las organizaciones de derechos humanos continúan documentando abusos y pidiendo tribunales internacionales para investigar la represión. El impacto duradero de estas protestas en el panorama político de Irán y sus relaciones con Occidente está por verse.