El canciller alemán, Friedrich Merz, rechazó las especulaciones sobre una posible dimisión después de que su Unión Demócrata Cristiana sufriera derrotas históricas en dos elecciones regionales. Afirmó que pretende continuar como canciller y líder del partido, además de reabrir las conversaciones sobre reformas con su socio socialdemócrata. Reuters, AP y Le Monde señalaron que los resultados han debilitado su autoridad cuando la mayor economía europea afronta decisiones difíciles sobre impuestos, pensiones y sanidad.
Los resultados oficiales provisionales de Mecklemburgo-Pomerania Occidental mostraron que la CDU logró el 4,9 % el 20 de septiembre, por debajo del umbral del 5 % para obtener representación. Es la primera vez en la historia de la Alemania moderna que queda fuera de un parlamento regional. La AfD terminó primera con el 38,2 % y 32 de los 71 escaños, seguida por el SPD con el 35,5 % y 29 escaños. La Izquierda y los Verdes obtuvieron cinco asientos cada uno.
Berlín asestó un segundo golpe. La Izquierda quedó primera con alrededor del 25,7 %, mientras la CDU cayó al segundo puesto y la AfD consiguió su mejor resultado en la capital, según Reuters y AP. Las negociaciones de coalición decidirán el próximo gobierno de la ciudad, de modo que la CDU aún podría conservar la alcaldía, pero el resultado llegó dos semanas después de que perdiera ante la AfD en Sajonia-Anhalt.
Merz reconoció que la política federal y su propio liderazgo influyeron en las votaciones, aunque sostuvo que las causas superan a una sola persona. Dijo que los partidos tradicionales deben responder a la incertidumbre ciudadana y admitió que la CDU ya no ofrece respuestas satisfactorias a demasiadas preguntas. Ningún dirigente relevante abrió públicamente una disputa de liderazgo el lunes, y Merz aseguró que las reuniones del partido no plantearon cambios de personal.
El revés también expuso tensiones dentro de la coalición federal. Merz quiere impulsar cambios fiscales y complejas reformas de las pensiones y la sanidad para reactivar una economía débil. Lars Klingbeil, colíder del SPD y vicecanciller, afirmó que deben cambiar tanto la comunicación del Gobierno como algunos aspectos sustanciales. La jefa regional Manuela Schwesig dijo que el canciller necesita recuperar la confianza pública.
La atención inmediata pasa ahora a la formación de coaliciones en ambos estados y a las conversaciones en Berlín entre el Gobierno federal encabezado por la CDU y el SPD. Los partidos tradicionales mantienen su negativa a gobernar con la AfD, lo que dificulta construir mayorías estables a medida que se fragmenta el apoyo. La capacidad de Merz para mantener unida su coalición y aprobar reformas decidirá si las derrotas quedan limitadas al ámbito regional o se convierten en una amenaza mayor para su cancillería.
Comentarios