Un esqueleto neandertal de 75.000 años procedente de la cueva de Shanidar, en el Kurdistán iraquí, presenta una posible herida mortal de lanza de madera y una lesión facial anterior superada con cuidados, informaron investigadores de Cambridge el 15 de octubre. Su estudio en Scientific Reports ofrece una visión poco común de la violencia y el apoyo entre estos antiguos parientes humanos.
El individuo, denominado Shanidar A, tenía unos 45 años cuando murió; se desconoce su sexo. Los restos yacían bajo unos 7,5 metros de roca y sedimentos. Un agujero circular de 15 milímetros en el omóplato izquierdo es fundamental para la reconstrucción de la muerte que propone el equipo.
Los investigadores interpretan la forma del agujero, sus bordes biselados y los fragmentos óseos desplazados como indicios de un arma que atravesó el pecho desde delante. Sostienen que una lanza de madera afilada encaja mejor con la abertura redondeada que una punta de piedra. La trayectoria propuesta habría dañado un pulmón y posiblemente grandes arterias, haciendo la lesión potencialmente mortal.
La autora principal, Emma Pomeroy, señaló que sigue siendo posible un accidente de caza, aunque la posición de la herida y la fuerza necesaria sugieren violencia deliberada. No pueden establecerse las circunstancias ni la identidad de un eventual atacante. El arma no se ha conservado: el hueso aporta indicios indirectos, no la prueba de una lanza de madera recuperada.
Un incisivo inferior partido longitudinalmente cuenta otra historia. El sarro acumulado sobre el diente dañado demuestra que el individuo sobrevivió durante algún tiempo al traumatismo anterior. Según Cambridge, Pomeroy estima una supervivencia de al menos un año y sugiere ayuda de sus compañeros, posiblemente con alimentos blandos. Esos cuidados son una interpretación de las lesiones, no algo conservado directamente.
El estudio también eleva a cinco el número mínimo de individuos de este pequeño grupo de enterramientos. Su colocación reiterada en el mismo espacio reducido respalda la interpretación de los autores de un tratamiento intencional de los muertos. Los hallazgos añaden pruebas al debate sobre la conducta social neandertal, aunque dejan sin resolver las circunstancias precisas de esta muerte.
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