El Rayo Vallecano protagonizó una de las sorpresas de la temporada en La Liga al golear a su vecino el Atlético de Madrid 3-0 en el Estadio Municipal de Butarque el domingo, logrando su primera victoria sobre el equipo de Diego Simeone en 13 años. Los goles de Fran Pérez, Óscar Valentín y Nobel Mendy condenaron a un Atlético mermado a una derrota humillante, apenas unos días después de su aplastante victoria 4-0 en la ida de las semifinales de la Copa del Rey ante el Barcelona. Simeone realizó nueve cambios respecto al equipo que saltó al campo entre semana, y la apuesta le salió espectacularmente mal al Cholo mientras el Rayo, que empezaba la jornada en puestos de descenso, ofreció una actuación de intensidad asombrosa ante 5.335 espectadores.
Los locales fueron superiores desde el inicio, pero la apertura del marcador llegó cinco minutos antes del descanso. Andrei Ratiu realizó una brillante conducción por la banda derecha antes de enviar un centro preciso al segundo palo donde Fran Pérez apareció para rematar con contundencia en el minuto 40. La ventaja se amplió en el tiempo añadido de la primera parte cuando el potente disparo de Isi Palazón fue rechazado por Jan Oblak, pero Óscar Valentín se lanzó sobre el rechace para empujar el balón a la portería vacía. El Atlético se fue al descanso perdiendo 2-0 y mostrando una desconexión total respecto a sus estándares habituales.
Simeone introdujo a varios titulares habituales en el descanso en un intento desesperado de revertir la situación, pero la solidez defensiva del Rayo se mantuvo firme y los locales continuaron amenazando a la contra. El tercer gol llegó en el minuto 76 y fue el mejor de los tres, cuando Nobel Mendy conectó el centro de Álvaro García con una espectacular volea acrobática que superó a Oblak y se alojó en la red. El gol hizo estallar de incredulidad al público de Butarque y acabó definitivamente con cualquier esperanza residual de remontada del Atlético.
El resultado supuso un terremoto en el fútbol español. El Rayo Vallecano no ganaba al Atlético de Madrid desde 2013, una sequía que abarcaba más de una década de derbis en los que el equipo de Simeone había establecido un dominio absoluto sobre su modesto vecino. Para el Rayo, que afrontaba el partido en puestos de descenso, los tres puntos supusieron un impulso enorme para sus esperanzas de permanencia y demostraron que la plantilla conserva la calidad y la garra necesarias para salir de la zona de peligro.
Para el Atlético de Madrid, la derrota evidenció los peligros de una rotación excesiva y planteó dudas sobre la profundidad de la plantilla ante una exigente acumulación de partidos. La decisión de Simeone de descansar a prácticamente todo su once titular parecía motivada por el deseo de mantener frescos a sus mejores jugadores para la vuelta de la Copa del Rey y los próximos compromisos en Champions League, pero el 3-0 fue un duro recordatorio de que ningún partido de Liga puede tomarse a la ligera. La derrota asestó un golpe serio a las aspiraciones del Atlético de clasificarse para la Champions, permitiendo a sus rivales recortar distancias en la apretada zona alta de la tabla. El Rayo, mientras tanto, celebró una noche histórica que permanecerá largo tiempo en la memoria de su apasionada afición.
Comentarios