Miles de desplazados huyeron del campamento de Kigonze, en el este de la República Democrática del Congo, después de que entraran fuerzas de seguridad y se produjeran enfrentamientos, lo que dificulta contener un brote de ébola. El coordinador principal de la ONU para el ébola, Julien Harneis, dijo el jueves 1 de octubre que el campamento de la provincia de Ituri, donde vivían unas 19.000 personas, había quedado abandonado. Funcionarios sanitarios dijeron a Reuters que muchas personas posiblemente expuestas al virus aún no habían sido localizadas.
Según funcionarios congoleños y sanitarios, los soldados acudieron al campamento en busca de armas y los residentes escaparon durante los choques ocurridos a lo largo de la semana anterior. La evacuación añade una crisis de seguridad a la emergencia sanitaria de Ituri, la provincia más afectada por el brote actual. La Organización Mundial de la Salud señala que el brote, causado por la especie Bundibugyo del virus del Ébola, se confirmó en el Congo y Uganda en mayo.
Dos funcionarios sanitarios conocedores de la situación dijeron a Reuters que en el campamento vivían alrededor de 1.000 personas identificadas como contactos de casos de ébola. Uno señaló que los equipos habían localizado después a solo una quinta parte. La cifra se refiere a contactos, no a infecciones confirmadas; la información publicada no establece dónde están los demás ni cuál es su estado de salud. Encontrar a quienes estuvieron expuestos permite vigilar síntomas y cortar cadenas de transmisión.
La ONU informó de que también se incendió un centro de tránsito para el ébola donde los casos sospechosos podían ser aislados, examinados y atendidos. La agencia de la ONU para los refugiados dijo a Reuters que los lugares de acogida de desplazados en el Congo habían registrado 88 casos confirmados y 56 muertes, incluidos los de Kigonze, y advirtió que probablemente eran cifras inferiores a las reales. Reuters había informado antes de más de 30 muertes en Kigonze en poco más de un mes, muchas por ébola.
Los datos de la OMS del 29 de septiembre registraban 8.224 casos confirmados y 3.982 muertes confirmadas en el Congo. Según la OMS, no existe una vacuna autorizada ni un tratamiento específico para la especie Bundibugyo, aunque se investigan posibles opciones. La organización apoya la vigilancia, el rastreo de contactos, la atención clínica y la participación comunitaria. El desplazamiento puede dificultar esas tareas y elevar el riesgo de propagación, aunque no se han confirmado nuevas infecciones causadas por la huida.
Los equipos humanitarios y sanitarios afrontan ahora la búsqueda de los contactos desplazados y el restablecimiento del acceso a pruebas y atención en medio de la inseguridad. La ONU y las autoridades congoleñas no han informado del paradero de todos los antiguos residentes de Kigonze. Los próximos informes sobre rastreo y casos mostrarán si los equipos logran reencontrar a las familias expuestas y limitar la transmisión.
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