El presidente Donald Trump declaró el viernes por la noche en Truth Social que está considerando reducir las operaciones militares contra Irán, afirmando que Estados Unidos se acerca mucho al cumplimiento de sus objetivos en un conflicto que ya entra en su cuarta semana. La declaración llegó en medio de una creciente presión interna por los disparados precios de la energía y las crecientes preguntas sobre la dirección estratégica de la campaña. Sin embargo, el anuncio parecía contradecir la continuidad de la actividad militar en la región, ya que el ejército israelí confirmó en la madrugada del sábado que estaba atacando nuevamente objetivos en Teherán.
Las señales contradictorias se extendieron más allá de la retórica presidencial. Incluso mientras Trump hablaba de desescalada, el Pentágono confirmó que se están desplegando unidades adicionales de Marines en Oriente Medio, lo que plantea dudas sobre si la administración realmente se prepara para reducir las operaciones. Según funcionarios del Pentágono, los ataques iraníes con misiles y drones han disminuido aproximadamente un 90 por ciento en comparación con los primeros días del conflicto, una estadística que la administración ha citado como prueba del éxito de la campaña en degradar las capacidades militares iraníes.
En un cambio político significativo, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos autorizó la compra de petróleo iraní que ya se encontraba en el mar, emitiendo una exención de sanciones de 30 días que permanecerá vigente hasta el 19 de abril de 2026. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, explicó que la medida podría liberar aproximadamente 140 millones de barriles de petróleo que habían sido acumulados por China a precios muy reducidos. La exención representa una reversión dramática respecto a la campaña de presión máxima que definió la política anterior de la administración hacia Irán.
El alivio de las sanciones parece ser un intento desesperado de contener los precios de la energía que se han disparado desde el inicio del conflicto. Los precios del petróleo han aumentado un 45 por ciento desde el comienzo de las hostilidades, con el crudo Brent superando brevemente los 119 dólares por barril a principios de esta semana. El estrecho de Ormuz, por el que normalmente transita aproximadamente una quinta parte del petróleo y el gas natural licuado del mundo, ha experimentado una paralización casi total del tráfico, estrangulando los suministros energéticos globales y provocando ondas de choque en los mercados internacionales.
Críticos de ambos lados del espectro político han señalado las aparentes contradicciones en el enfoque de la administración. Varios legisladores prominentes describieron la decisión de levantar las sanciones petroleras mientras se libra simultáneamente una guerra contra Irán como vergonzosamente estúpida, argumentando que contradice fundamentalmente los objetivos declarados de la campaña militar. La flexibilización de las sanciones proporciona efectivamente ingresos al mismo gobierno contra el que Estados Unidos está luchando, argumentaron los opositores.
Los próximos días serán fundamentales para determinar si los comentarios de Trump señalan un genuino giro hacia el desenganche o simplemente representan un intento de gestionar la opinión pública mientras el conflicto se prolonga. Los analistas señalan que el despliegue de tropas adicionales sugiere que el ejército se prepara para operaciones continuadas, independientemente del mensaje político. La exención de sanciones de 30 días proporciona una ventana limitada para que los mercados energéticos se estabilicen, pero sin una resolución diplomática más amplia, las presiones subyacentes que impulsan la crisis probablemente persistirán mucho más allá del plazo de abril.
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