Volver al inicio Físicos de la Universidad de Houston rompen el récord mundial de superconductividad a 151 Kelvin Ciencia

Físicos de la Universidad de Houston rompen el récord mundial de superconductividad a 151 Kelvin

Publicado el 11 de marzo de 2026 793 vistas

Físicos de la Universidad de Houston han logrado un hito revolucionario en la física de la materia condensada al establecer un nuevo récord mundial de superconductividad a presión ambiental. El equipo de investigación registró una temperatura de transición de 151 Kelvin, equivalente a aproximadamente menos 122 grados Celsius o menos 188 grados Fahrenheit, superando así el récord anterior de 133 Kelvin que se había mantenido durante años. Se trata de la temperatura de transición más alta jamás registrada desde que el fenómeno de la superconductividad fue descubierto por el físico neerlandés Heike Kamerlingh Onnes en 1911.

La superconductividad se refiere a la capacidad de ciertos materiales para conducir electricidad con absolutamente cero resistencia, lo que significa que no se pierde ningún tipo de energía durante la transmisión. Sin embargo, alcanzar este estado ha requerido tradicionalmente enfriar los materiales a temperaturas extremadamente bajas, a menudo cercanas al cero absoluto, situado en menos 273,15 grados Celsius. La búsqueda para elevar la temperatura crítica a la cual se produce la superconductividad ha sido uno de los objetivos más intensamente perseguidos en la física durante más de un siglo, y el logro del equipo de Houston representa un avance significativo en esa dirección.

El descubrimiento fue posible gracias a una técnica novedosa conocida como enfriamiento rápido bajo presión, desarrollada por el grupo de investigación de la Universidad de Houston. En este enfoque innovador, los materiales se someten primero a presiones extremadamente altas y luego se enfrían rápidamente, un proceso que efectivamente fija las propiedades superconductoras mejoradas incluso después de que el material regresa a condiciones de presión ambiental. Esta técnica abre una vía completamente nueva para los investigadores que buscan ampliar los límites de las temperaturas superconductoras.

Las implicaciones de este descubrimiento se extienden mucho más allá del laboratorio. Los materiales superconductores tienen el potencial de revolucionar numerosas industrias y tecnologías. Redes eléctricas más eficientes que no pierdan energía durante la transmisión de electricidad podrían reducir drásticamente el desperdicio energético mundial. Sistemas avanzados de imagen médica, incluidas máquinas de resonancia magnética de última generación, podrían volverse más potentes y accesibles. El campo de la computación cuántica se beneficiaría enormemente, ya que los circuitos superconductores constituyen una plataforma líder para la construcción de procesadores cuánticos.

Más allá de la informática y la medicina, la superconductividad a temperaturas más altas podría acelerar el progreso en la tecnología de energía de fusión, que promete energía limpia prácticamente ilimitada. Los sistemas de transporte por levitación magnética, comúnmente conocidos como trenes maglev, también podrían volverse más prácticos y extenderse por todo el mundo. Cada incremento en la temperatura de transición superconductora acerca estas aplicaciones transformadoras a la viabilidad comercial y al uso cotidiano en la sociedad.

Aunque el logro de 151 Kelvin es un avance notable respecto al récord anterior de 133 Kelvin, los científicos reconocen que la superconductividad a temperatura ambiente, que se produciría a aproximadamente 293 Kelvin o 20 grados Celsius, sigue siendo una aspiración lejana. No obstante, el salto de 18 Kelvin representa uno de los avances más significativos en este ámbito en décadas. La técnica de enfriamiento rápido bajo presión desarrollada por los físicos de Houston ha generado un entusiasmo considerable dentro de la comunidad científica, ya que sugiere un camino fundamentalmente nuevo hacia superconductores de temperatura aún más alta.

Los investigadores de la Universidad de Houston han señalado que planean continuar perfeccionando el método de enfriamiento rápido bajo presión y explorar composiciones adicionales de materiales que puedan producir temperaturas de transición todavía más elevadas. La comunidad internacional de física ha respondido con entusiasmo, y expertos han descrito este resultado como un posible punto de inflexión en la larga búsqueda de tecnología superconductora práctica. A medida que laboratorios de todo el mundo comiencen a replicar y ampliar este trabajo, el sueño de aprovechar la superconductividad para aplicaciones cotidianas se ha acercado de manera tangible a la realidad.

Fuentes: The Quantum Insider, University of Houston

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