El ejército de Estados Unidos realiza una revisión interna para determinar si una munición estadounidense alcanzó una boda en Kuhestak, en el sur de Irán, y causó cinco muertos y decenas de heridos. El vicepresidente JD Vance confirmó la pesquisa el jueves. Reuters informó el viernes que cuatro expertos en armamento, tras examinar imágenes y vídeos verificados, consideraron que los daños correspondían a un impacto directo y no a restos o un rebote procedente de otro objetivo.
La explosión golpeó el complejo de la familia Mallahi el martes por la noche, mientras mujeres y niños esperaban la llegada de los novios, según un equipo de Associated Press que visitó el viernes la localidad costera. Las autoridades iraníes y la Media Luna Roja iraní reportaron cinco fallecidos y al menos 67 heridos. AP identificó entre las víctimas a un niño de cuatro años, un adolescente de 16, dos mujeres y una quinta mujer que murió el jueves en el hospital.
Kuhestak está en la provincia de Hormozgan, junto al estrecho de Ormuz y a unos 30 kilómetros de Minab. La detonación ocurrió durante una nueva ronda de ataques estadounidenses contra la costa meridional iraní. Funcionarios de Estados Unidos dijeron a Axios que las fuerzas tenían como objetivo una torre de comunicaciones utilizada para funciones civiles y militares. Sin embargo, el Pentágono no ha publicado conclusiones ni ha confirmado que un arma estadounidense impactara la vivienda.
Reuters señaló que sus especialistas hallaron que la perforación del edificio y los fragmentos visibles en el lugar eran compatibles con un arma estadounidense lanzada desde el aire. AP recogió testimonios de familiares sobre explosiones sucesivas y documentó graves daños, adornos nupciales abandonados y funerales en la población. Estos hallazgos respaldan de manera independiente la necesidad de investigar, aunque ninguna agencia puede establecer la decisión de selección del blanco ni la intención.
Vance afirmó que Estados Unidos investiga posibles errores para que sus fuerzas armadas aprendan de ellos, aunque expresó escepticismo sobre los relatos iraníes. El Comando Central había dicho que conocía las denuncias de víctimas civiles y recalcó que sus fuerzas no atacan deliberadamente a civiles. Las autoridades iraníes responsabilizan a Washington y califican el ataque como crimen de guerra, una descripción que Estados Unidos no acepta.
La revisión deberá aclarar qué arma causó la explosión, qué información de inteligencia orientó la operación y si fallaron las salvaguardias para reducir daños civiles. Su credibilidad podría depender de que el Pentágono publique las pruebas y conclusiones. Para las familias de Kuhestak, las consecuencias ya son evidentes, mientras el episodio aumenta la preocupación por la protección civil en el conflicto de seis meses y alrededor del estratégico estrecho de Ormuz.
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