Volver al inicio ¿Por qué los jugadores marroquíes querían desesperadamente impedir que el portero senegalés usara su toalla? Deportes

¿Por qué los jugadores marroquíes querían desesperadamente impedir que el portero senegalés usara su toalla?

Publicado el 26 de enero de 2026 482 vistas

La final de la Copa Africana de Naciones 2025 entre Marruecos y Senegal, el 18 de enero de 2026, será recordada no solo por sus controversias arbitrales y la histórica victoria de Senegal, sino también por una de las escenas más surrealistas en la historia del fútbol africano: la batalla por la toalla del portero Edouard Mendy.

Durante todo el partido, disputado bajo una lluvia torrencial en el Estadio Príncipe Moulay Abdellah de Rabat, recogepelotas marroquíes, e incluso jugadores como el capitán Achraf Hakimi y el centrocampista Ismael Saibari, intentaron repetidamente robar o deshacerse de la toalla de Mendy. La situación escaló hasta el punto de que el portero suplente Yehvann Diouf fue asignado como guardaespaldas personal de la toalla, siendo en un momento derribado físicamente por recogepelotas que intentaban arrebatársela.

Para entender este comportamiento bizarro, hay que adentrarse en un aspecto profundamente arraigado de la cultura futbolística africana: la creencia en el maraboutage, una forma de práctica espiritual que involucra a marabouts (líderes espirituales) que muchos creen pueden influir en los resultados de los partidos a través de medios místicos.

Varias federaciones africanas de fútbol han tenido que abordar oficialmente estas prácticas. La Federación Ruandesa de Fútbol, por ejemplo, se vio obligada a prohibir formalmente la brujería después de que los árbitros tuvieran que detener partidos repetidamente para lidiar con gris-gris (amuletos o talismanes protectores) encontrados en el campo. El secretario general de la federación reconoció que "simplemente ver gris-gris desestabiliza a los equipos y jugadores rivales". Del mismo modo, Senegal ha prohibido las prácticas de maraboutage alrededor de los estadios, y la CAF considera que el uso de magia negra perjudica la imagen del fútbol africano.

Las toallas de los porteros se han asociado particularmente con estas creencias. Según la Ley 1 de la FIFA, los postes de la portería deben estar fijados con una red que no debe llevar nada encima, lo que significa que las toallas técnicamente no deberían colocarse cerca del área de la portería. Aunque la mayoría de los árbitros no aplican estrictamente esta regla, proporciona una base reglamentaria para la controversia.

La creencia es que las toallas pueden estar impregnadas de sustancias o bendecidas por marabouts para proteger la portería o traer suerte. Incluso sin ninguna sustancia real, la mera presencia de una toalla puede desestabilizar psicológicamente a los oponentes que conocen estas prácticas. Los jugadores marroquíes, bien versados en estas tradiciones, podrían haber actuado sobre esta dimensión psicológica en lugar de cualquier uso confirmado de prácticas místicas por parte de los senegaleses.

Este no fue un incidente aislado. Durante la semifinal de Marruecos contra Nigeria, el portero Stanley Nwabali enfrentó intentos idénticos de robo de toallas, con personal de seguridad y recogepelotas robando sus toallas repetidamente. Tras la derrota de Marruecos en la final, Nwabali ofreció sarcásticamente: "Pueden usar todas mis toallas para secarse las lágrimas."

La historia del fútbol africano está llena de casos documentados de prácticas místicas. Durante la final de la CAN Sub-20 de 2017 entre Senegal y Zambia, el jugador senegalés Ibrahima Ndiaye fue sorprendido colocando un gris-gris en la portería zambiana durante una interrupción. El portero zambiano lo detectó inmediatamente y alertó al árbitro.

Quizás el caso más famoso involucra al ex portero del Liverpool, Bruce Grobbelaar, quien afirmó haber roto una sequía de 30 años de títulos orinando en los postes de Anfield, siguiendo las instrucciones de un marabout de 1990. El portero zimbabuense admitió haber llenado una botella de agua con su orina y haberla esparcido en los postes durante un partido.

Un prominente político marroquí echó más leña al fuego al acusar públicamente a Senegal de usar vudú antes del penalti de Brahim Diaz, que Mendy detuvo espectacularmente en un intento de panenka. Videos circulando en redes sociales supuestamente mostraban a un miembro del staff senegalés vertiendo líquido en el campo antes del partido, aunque esto no ha sido verificado oficialmente.

El incidente de la toalla destaca la compleja intersección entre deporte, cultura y sistemas de creencias en el fútbol africano. Ya sea que uno vea estas prácticas como superstición o influencia espiritual genuina, su impacto psicológico es innegable. Los jugadores que creen que sus oponentes están usando medios místicos pueden distraerse, ponerse ansiosos o perder la concentración, lo cual puede ser la verdadera "magia" en juego.

Yehvann Diouf, el héroe improbable de la toalla, posteriormente publicó una foto en Instagram mostrándose con su medalla de campeón y la toalla disputada, escribiendo simplemente: "Aquí está." Para él, era solo una toalla para secar guantes y cara. Para otros, representaba algo mucho más misterioso.

El incidente sirve como recordatorio de que en el fútbol africano, la batalla a veces se libra no solo en el campo, sino en el reino de las creencias y percepciones que han sido parte de la cultura deportiva del continente durante generaciones.

Fuentes: ESPN, beIN Sports, France 24, Eurosport, RTBF, La Libre, France Info, TRT World, Legit.ng, Afro Tribune, Le Temps, VOA Afrique

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