El primer ministro australiano, Anthony Albanese, ha avanzado hacia controles más estrictos sobre los incentivos a las apuestas mientras su Gobierno busca un acuerdo con la oposición para aprobar en el Senado una legislación más amplia sobre el juego y los medios. Una información del Australian Financial Review publicada el lunes señaló que Albanese planeaba reunirse con el líder opositor Angus Taylor antes del regreso del Parlamento el martes, tras cinco semanas de receso invernal. Las apuestas gratuitas y los créditos para apostar están entre las prácticas en negociación.
La concesión descrita supone un cambio importante para un proyecto que no ha conseguido respaldo fuera del gobernante Partido Laborista. La Coalición, los Verdes y parlamentarios independientes sostienen que el paquete presentado en julio mantiene vacíos relevantes. Como el laborismo no controla el Senado, el Gobierno necesita votos de otro bloque, por lo que estas conversaciones son decisivas para que las restricciones puedan convertirse en ley.
La propuesta vigente limitaría los anuncios de apuestas en la televisión a tres por hora entre las 6 de la mañana y las 8:30 de la noche. También restringiría la publicidad radiofónica durante los horarios escolares, prohibiría promociones en recintos deportivos y uniformes, y reservaría los anuncios digitales a adultos con sesión iniciada, que podrían rechazarlos. ABC News y Guardian Australia informaron que los críticos exigen mayor protección alrededor del deporte en directo, la publicidad personalizada y los incentivos que animan a seguir apostando.
El debate deriva de una investigación parlamentaria de 2023 dirigida por la fallecida diputada laborista Peta Murphy. Su informe recomendó una prohibición integral y gradual de la publicidad de apuestas en línea, empezando por los incentivos, sus anuncios y la promoción del juego en redes sociales y plataformas digitales. Documentos oficiales muestran que Australia ya tiene un marco nacional de protección para proveedores autorizados, pero legisladores y defensores afirman que las normas actuales no resuelven la disputa publicitaria.
La información del 10 de agosto añadió que Albanese también aceptaría modificar el Incentivo de Negociación de Noticias propuesto, después de que ejecutivos de medios advirtieran sobre posibles pérdidas de empleos periodísticos. Ambas medidas están vinculadas políticamente en las conversaciones, aunque persiguen fines distintos. No se había anunciado un acuerdo final ni una prohibición promulgada, y el alcance preciso de los límites a bonos o créditos seguía sujeto a negociación.
Una comisión del Senado debe presentar su informe sobre el paquete el 17 de agosto, según los Verdes australianos, lo que añade otro plazo a la pugna parlamentaria. Cualquier pacto deberá superar ambas cámaras antes de entrar en vigor, y las enmiendas todavía podrían cambiar los topes publicitarios, las reglas sobre incentivos o su aplicación. Las próximas dos semanas de sesiones mostrarán si Albanese y Taylor convierten la concesión informada en un acuerdo entre partidos.
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