Agosto de 2026 igualó el mes más caluroso jamás medido, mientras la temperatura oceánica fuera de las regiones polares alcanzó un récord para agosto, informó el jueves el Servicio de Cambio Climático Copernicus de la Unión Europea. La temperatura media global del aire en superficie fue de 16,96 grados Celsius, lo que sitúa estadísticamente a agosto al nivel de julio de 2023 y lo convierte en el agosto más cálido del registro ERA5, iniciado en 1940.
Copernicus calculó que el mes estuvo 0,85 grados por encima del promedio de agosto de 1991-2020 y 1,65 grados sobre la referencia preindustrial de 1850-1900. Fue el primer mes que superó 1,5 grados desde noviembre de 2025. Científicos explicaron a Associated Press y Reuters que un dato mensual no significa que se haya rebasado el límite de 1,5 grados a largo plazo del Acuerdo de París, pues ese umbral se refiere a un calentamiento sostenido durante varios años.
La agencia señaló que la temperatura media de la superficie marina en los océanos sin hielo entre los 60 grados sur y norte llegó a 21,07 grados Celsius. Fue el valor más alto para agosto en sus datos e igualó a marzo de 2024 como el mayor promedio oceánico mensual. Copernicus atribuyó el calor al calentamiento de largo plazo causado por las emisiones de combustibles fósiles, combinado con el rápido aumento de las temperaturas en el Pacífico tropical a medida que se intensifica un fuerte El Niño.
La Organización Meteorológica Mundial indicó a comienzos de mes que El Niño está firmemente establecido y tiene una probabilidad cercana al 100 % de durar hasta febrero de 2027, con una intensidad muy fuerte antes de su máximo a finales de 2026. El organismo advirtió que su potencia no produce directamente los mismos efectos en cada lugar, pero puede alterar la lluvia y la temperatura y elevar los riesgos de calor, sequía, inundaciones e incendios en regiones vulnerables.
Copernicus también determinó que el promedio mundial de junio a agosto igualó a 2024 como el verano boreal más cálido del registro. Europa occidental tuvo su verano más caluroso, con calor, sequía, incendios y caudales excepcionalmente bajos en el Rin, el Danubio y el Dniéper. La NOAA informó que Estados Unidos continental registró su verano más cálido en 132 años, con un promedio de 74,4 grados Fahrenheit, mientras la sequía cubría el 59,1 % del país el 1 de septiembre.
Los resultados amplían una serie de récords climáticos en tierra y mar e indican posibles presiones sobre el agua, la salud, la agricultura, los ecosistemas y la infraestructura. Copernicus publicará otro análisis del verano extremo europeo este mes, mientras los servicios meteorológicos siguen vigilando El Niño y afinando los pronósticos regionales. Los científicos señalaron que la preparación y las alertas tempranas serán importantes a medida que el fenómeno se fortalezca sobre un calentamiento persistente impulsado por la actividad humana.
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