El Bayern Múnich ofreció una de las actuaciones más devastadoras en la historia reciente de la Champions League el martes por la noche, aplastando al Atalanta 6-1 en la New Balance Arena de Bérgamo en el partido de ida de los octavos de final. Los gigantes bávaros se pusieron 3-0 en tan solo 25 minutos, dejando al conjunto italiano en estado de conmoción frente a sus propios aficionados. Michael Olise fue la gran estrella con dos goles y una asistencia, siendo elegido mejor jugador del partido mientras el Bayern prácticamente selló su clasificación para los cuartos de final.
La ofensiva comenzó en el minuto 12 cuando Josip Stanisic abrió el marcador, sorprendiendo a la defensa del Atalanta con una definición clínica. Solo diez minutos después, Olise duplicó la ventaja con un disparo sereno que dejó al portero local clavado en el sitio. Antes de que el Atalanta pudiera reorganizarse, Serge Gnabry convirtió el tercero en el minuto 25, poniendo fin efectivamente a la competitividad del encuentro antes de la media hora de juego. La velocidad y la precisión del juego ofensivo del Bayern dejaron al técnico del Atalanta, Gian Piero Gasperini, buscando respuestas en la línea de banda.
La segunda mitad no trajo ningún alivio para el Atalanta. Nicolas Jackson amplió la ventaja del Bayern a 4-0 en el minuto 52, aprovechando más debilidades defensivas del conjunto italiano. Olise reclamó entonces su segundo gol de la noche en el minuto 64, combinando velocidad y técnica con un efecto devastador. Su actuación fue la exhibición más destacada de la velada, con sus dos goles y su asistencia subrayando su creciente reputación como uno de los talentos ofensivos más peligrosos de Europa.
Jamal Musiala añadió el sexto en el minuto 67, poniendo el broche de oro a una actuación que evidenció la extraordinaria profundidad y calidad del Bayern en todas las posiciones ofensivas. Los campeones alemanes dominaron la posesión con el 71,4 por ciento del balón y registraron siete disparos a portería frente a solo uno del Atalanta. La única mancha en una velada por lo demás impecable fueron las cuatro tarjetas amarillas mostradas a jugadores del Bayern: Konrad Laimer, el propio Olise, Yunus Musah y Joshua Kimmich.
Mario Pasalic marcó un gol de consolación para el Atalanta en el tiempo añadido en el minuto 90+3, pero no logró disminuir la magnitud del triunfo bávaro. El resultado de 1-6 representa una humillación para un Atalanta que había demostrado un carácter tremendo en la ronda anterior, eliminando al Borussia Dortmund 4-1 en la prórroga para alcanzar los octavos de final. Sin embargo, el salto de calidad resultó insuperable, ya que el Bayern expuso la distancia entre ambos equipos de manera despiadada e integral.
Con una ventaja de cinco goles de cara al partido de vuelta en Múnich programado para el 17 o 18 de marzo, el Bayern está prácticamente asegurado de avanzar a los cuartos de final. El resultado envía un mensaje contundente a los demás aspirantes de la competición: los campeones alemanes van en serio en su intención de reconquistar el trofeo que ganaron por última vez en 2020. Para el Atalanta, la atención se dirige ahora hacia salvar el orgullo en el encuentro de vuelta y redirigir sus energías hacia las ambiciones domésticas en la Serie A durante el resto de la temporada.
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