Ha surgido una importante ruptura diplomática entre Estados Unidos y sus aliados europeos después de que la administración Trump impusiera prohibiciones de visado a cinco ciudadanos europeos activos en la lucha contra la desinformación en línea y el discurso de odio.
La Unión Europea, Francia y Alemania emitieron condenas enérgicas de las restricciones de visado, con Bruselas advirtiendo que podría "responder rápida y decisivamente" contra lo que calificó de "medidas injustificadas". Las personas afectadas incluyen al ex comisario de la UE Thierry Breton, al CEO británico Imran Ahmed del Center for Countering Digital Hate, y a las representantes de la organización alemana sin fines de lucro HateAid, Anna-Lena von Hodenberg y Josephine Ballon.
Los funcionarios europeos creen que las prohibiciones de visado son represalias por la reciente multa de 120 millones de euros de la UE a la plataforma X de Elon Musk por violar las reglas de contenido en línea. La disputa marca una escalada significativa en las tensiones transatlánticas sobre la regulación digital y las interpretaciones de la libertad de expresión.
Los funcionarios del Ministerio de Asuntos Exteriores francés describieron la acción como un ataque a la soberanía europea y al derecho de regular las plataformas digitales que operan dentro de las fronteras de la UE. Las autoridades alemanas hicieron eco de estos sentimientos, enfatizando que proteger a los ciudadanos del odio y la desinformación en línea es una responsabilidad fundamental de los gobiernos democráticos.
La controversia destaca la creciente brecha entre los enfoques estadounidense y europeo sobre la regulación de las redes sociales, con implicaciones para la futura cooperación en gobernanza tecnológica y derechos digitales.
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