Las fusiones y adquisiciones a escala mundial alcanzaron un récord de 3,16 billones de dólares en el primer semestre de 2026, el mejor arranque de año del que se tiene registro, según datos difundidos por Mergermarket. El total supuso un salto del 44 por ciento respecto al mismo periodo del año anterior, lo que subraya un resurgimiento de las operaciones corporativas pese a las persistentes tensiones geopolíticas y comerciales.
El repunte se debió en gran medida al regreso de las transacciones de gran tamaño. El semestre registró 48 llamadas megaoperaciones, cada una valorada en más de 10.000 millones de dólares, por un total de 1,32 billones, más del doble del número contabilizado en el mismo tramo de 2025. Entre ellas figuraban seis operaciones gigantes que superaron los 50.000 millones de dólares, una categoría que había permanecido en gran medida inactiva en los últimos años.
Varias transacciones destacadas definieron el periodo. SpaceX acordó adquirir la empresa emergente de inteligencia artificial Cursor, especializada en programación, por unos 60.000 millones de dólares, un acuerdo que puso de relieve la prima que se otorga a las capacidades avanzadas de IA. En los medios, Paramount Skydance avanzó en la compra de Warner Bros Discovery por cerca de 110.000 millones de dólares, una combinación que reconfiguraría el panorama del entretenimiento si supera la revisión regulatoria.
Estados Unidos dominó la actividad, con 1,69 billones de dólares, un aumento anual del 72 por ciento y más de la mitad del total mundial. Europa también anotó fuertes avances, con el Reino Unido subiendo a unos 255.000 millones de dólares, Italia a 97.000 millones y Francia a 70.000 millones, mientras que la región germanoparlante DACH alcanzó los 158.000 millones. Asia se movió en sentido contrario, ya que China cayó un 46 por ciento hasta 155.000 millones de dólares y Japón retrocedió un 41 por ciento hasta 85.000 millones.
Los analistas atribuyeron la recuperación a unos balances corporativos inusualmente sólidos, que han reducido la sensibilidad a los tipos de interés más altos, y a una oleada de compras estratégicas ligada a la adopción acelerada de la inteligencia artificial. Los consejos de administración consideran cada vez más las grandes adquisiciones como catalizadores de transformación, y siguen adelante con operaciones ambiciosas incluso en medio de tensiones externas y fricciones comerciales que antes podrían haberlos disuadido.
Si ese ritmo podrá sostenerse durante el segundo semestre sigue siendo una incógnita. La escalada del conflicto en Oriente Medio, la incertidumbre sobre el rumbo de los tipos y la perspectiva de un escrutinio antimonopolio más duro podrían moderar el apetito, aunque los asesores informan de una sólida cartera de operaciones pendientes. Por ahora, las cifras apuntan a un entorno de operaciones que funciona a un nivel no visto desde antes de la pandemia, con la tecnología y los medios en su núcleo.
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