La economía de Estados Unidos generó apenas 57.000 empleos en junio, según los datos publicados el miércoles por la Oficina de Estadísticas Laborales, una cifra muy inferior a los 110.000 a 115.000 puestos que habían pronosticado los economistas. El informe representa el mes más débil en contratación desde febrero, cuando el mercado laboral se contrajo, y alimenta las crecientes preocupaciones sobre la trayectoria de la economía estadounidense en medio de la persistente incertidumbre arancelaria.
A pesar del decepcionante dato principal, la tasa de desempleo descendió ligeramente al 4,2 por ciento desde el 4,3 por ciento del mes anterior. Los salarios promedio por hora aumentaron un 3,5 por ciento en términos interanuales, pero esa cifra permanece por debajo de la lectura más reciente de inflación, que se ubicó en el 4,2 por ciento. Los salarios han estado por debajo de la inflación durante tres meses consecutivos, erosionando efectivamente el poder adquisitivo de los trabajadores estadounidenses.
El informe de junio también incluyó revisiones significativas a la baja de meses anteriores. Las ganancias de empleo de abril fueron revisadas a la baja en 31.000 puestos, mientras que las cifras de mayo se redujeron en 43.000. Estas revisiones sugieren que el mercado laboral había sido más frágil de lo que se entendía previamente durante varios meses, mostrando un panorama más problemático del impulso económico de cara a la segunda mitad de 2026.
Los datos sectoriales revelaron un panorama mixto pero en gran medida desalentador. Los servicios profesionales y empresariales lideraron la creación de empleo con 36.000 nuevos puestos, mientras que el sector sanitario añadió 22.000, una cifra que queda muy por debajo de su promedio mensual reciente de 38.000. La industria del ocio y la hostelería perdió 61.000 empleos en junio, lo que representa una de las caídas más pronunciadas registradas recientemente.
Wall Street reaccionó con cautela ante los débiles datos de empleo. El índice S&P 500 se mantuvo estable mientras los inversores evaluaban las implicaciones de un mercado laboral que parece perder fuerza. Los analistas señalaron que los empleadores siguen siendo reacios a ampliar sus plantillas debido a la incertidumbre en torno a la política comercial y los aranceles, que han alterado las cadenas de suministro y aumentado los costos para las empresas.
Los economistas y observadores de políticas monetarias están vigilando de cerca si la Reserva Federal tendrá en cuenta el debilitamiento del mercado laboral en sus próximas decisiones sobre las tasas de interés. La combinación de un crecimiento del empleo por debajo de las expectativas, la disminución de los salarios reales y las sustanciales revisiones a la baja de los datos de meses anteriores representa un escenario complicado para los responsables de la política monetaria.
De cara al futuro, los analistas del mercado laboral advirtieron que las cifras de junio podrían señalar una desaceleración más amplia en la contratación en lugar de una anomalía puntual. Con la incertidumbre arancelaria que se espera persista durante el resto del año y el gasto del consumidor bajo presión por el crecimiento negativo de los salarios reales, el camino a seguir para la economía estadounidense sigue siendo incierto.
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