Raphaël Glucksmann, copresidente del partido de centroizquierda Place Publique y diputado del Parlamento Europeo, formalizó el domingo por la noche su candidatura a la presidencia de Francia en 2027. Confirmó la decisión durante el principal informativo de TF1 el 23 de agosto, puso fin a meses de especulaciones y se comprometió a participar en un proceso de selección previsto junto con el Partido Socialista.
Glucksmann explicó que tomó la decisión después de dedicar tres meses a recorrer Francia, ampliar sus apoyos y unir a su espacio político. TF1 y Le Monde informaron que pretende competir en octubre en unas primarias organizadas con los socialistas. El proceso busca escoger a un candidato socialdemócrata, no a un representante único de todos los partidos de la izquierda francesa.
En la entrevista de TF1, Glucksmann situó los salarios y la educación pública entre los ejes de su campaña. Propuso aumentar la remuneración neta de los trabajadores mediante mayores impuestos a las herencias extremadamente grandes. También presentó un plan de cinco años para la escuela pública que elevaría el sueldo de los docentes y reduciría el número de alumnos por clase en la enseñanza primaria.
El anuncio alteró de inmediato las posiciones dentro de la izquierda. Yannick Jadot, antiguo candidato presidencial de los Verdes, comunicó el lunes en France Inter su apoyo a Glucksmann, al considerar que puede combinar justicia social, ecología, democracia y una orientación europeísta. Jadot obtuvo el 4,6 % en las presidenciales de 2022, y su respaldo aporta un primer aliado importante fuera de Place Publique.
El camino de Glucksmann hacia la votación nacional continúa abierto a disputas. Otras figuras socialistas y de centroizquierda pueden desafiarlo, mientras que La Francia Insumisa de Jean-Luc Mélenchon queda fuera de las primarias previstas. La consulta de octubre medirá si logra consolidar un bloque moderado y favorable a Europa sin alcanzar la unidad de toda la izquierda.
Francia elegirá en 2027 al sucesor de Emmanuel Macron, quien no puede aspirar a un tercer mandato consecutivo. La declaración convierte una posibilidad anticipada durante meses en una campaña oficial y aclara las decisiones sobre programa y alianzas. Los siguientes hitos serán la reunión estival socialista, las reglas definitivas de las primarias y el intento de transformar los respaldos iniciales en un apoyo electoral más amplio.
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