El rey Harald V de Noruega murió el viernes 28 de agosto en el Hospital Universitario de Oslo a los 89 años, lo que puso fin a un reinado de 35 años y activó de inmediato la sucesión constitucional. La Casa Real noruega informó que falleció pacíficamente a las 6:35 de la mañana en el Rikshospitalet. Su hijo, hasta entonces príncipe heredero Haakon, se convirtió automáticamente en el rey Haakon VIII, por lo que el país no quedó sin jefe de Estado.
El nuevo monarca comunicó formalmente al Consejo de Estado, reunido en el Palacio Real, la muerte de su padre y su acceso al trono conforme a la Constitución noruega. Según la Oficina del Primer Ministro, Haakon VIII decidió mantener el lema real Todo por Noruega, utilizado por su padre, su abuelo y su bisabuelo. Su esposa pasó a ser la reina Mette-Marit, mientras que su hija mayor, Ingrid Alexandra, se convirtió en princesa heredera y primera en la línea de sucesión.
Harald nació en 1937 y pasó parte de su infancia en Estados Unidos después de que la familia real huyera de la ocupación nazi durante la Segunda Guerra Mundial. Sucedió a su padre, Olav V, en enero de 1991 y condujo a la monarquía durante décadas de cambios sociales y económicos. AP señaló que era el monarca de mayor edad de Europa y que siguió cumpliendo sus funciones pese a problemas de salud recurrentes, sin optar por la abdicación elegida por otros soberanos europeos de edad avanzada.
Noruega es una monarquía constitucional donde la autoridad política corresponde al Parlamento elegido y al Gobierno, mientras el soberano ejerce como jefe formal del Estado y cumple tareas representativas y constitucionales. La guía publicada por el Gobierno tras la muerte de Harald subrayó que la sucesión se produce automáticamente en virtud del artículo 6 de la Constitución. Haakon ya había ejercido como regente en varias ocasiones cuando empeoró la salud de su padre, lo que le dio experiencia en las funciones cotidianas de la Corona.
El Gobierno ordenó que las banderas de las instituciones estatales ondearan a media asta hasta después del funeral. Las fuerzas armadas conmemoraron la muerte con salvas de 21 cañonazos en nueve lugares y un minuto de silencio. El primer ministro Jonas Gahr Støre afirmó que la nación estaba de luto, mientras llegaron condolencias de otras casas reales europeas. Las respuestas oficiales destacaron el papel unificador de Harald durante un reinado que abarcó gran parte de la prosperidad petrolera de la Noruega moderna.
La llegada al trono abre un nuevo capítulo para una de las monarquías más antiguas de Europa, en un momento de intensa atención pública sobre la familia real. La Casa Real y el Gobierno anunciarán los detalles del funeral de Harald y del periodo de duelo nacional. Se espera que Haakon VIII complete las ceremonias constitucionales vinculadas a la transición y continúe el papel principalmente simbólico y representativo que su padre desempeñó durante más de tres décadas.
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