Las reservas de petróleo crudo en instalaciones de almacenamiento comercial disminuyeron en 8 millones de barriles la semana pasada, lo que representa la sexta caída semanal consecutiva, mientras la crisis en curso en el estrecho de Ormuz continúa sacudiendo los mercados energéticos mundiales. Los precios del crudo Brent han ascendido a aproximadamente 105 dólares por barril, lo que representa un incremento de casi el 50 por ciento desde el inicio del conflicto, mientras que el crudo de Dubái alcanzó un récord de 166 dólares por barril en marzo antes de retroceder ligeramente. La reducción persistente de los inventarios subraya las crecientes preocupaciones sobre la adecuación del suministro mientras una de las rutas marítimas más críticas del mundo permanece efectivamente paralizada.
El estrecho de Ormuz, una angosta vía navegable que conecta el golfo Pérsico con el océano abierto, ha estado en gran medida intransitable desde febrero de 2026. Antes de que estallara la crisis, aproximadamente el 25 por ciento del petróleo transportado por vía marítima y el 20 por ciento del gas natural licuado mundial transitaban por este punto de paso vital. El tráfico de petroleros a través del estrecho se ha desplomado un 70 por ciento desde que se intensificaron las hostilidades, dejando a unos 20.000 marineros y 2.000 embarcaciones varadas en la región.
Una nueva escalada militar entre Irán y Estados Unidos ha tensado aún más un alto el fuego ya frágil. Las fuerzas iraníes atacaron el aeropuerto internacional de Kuwait en su última acción ofensiva, provocando respuestas de represalia y avivando los temores de una conflagración regional más amplia. Los esfuerzos diplomáticos para restablecer el paso seguro a través del estrecho no han logrado hasta ahora resultados duraderos, con ambas partes intercambiando acusaciones de violar los términos de acuerdos anteriores.
Los analistas energéticos advierten que la situación podría deteriorarse aún más si el bloqueo persiste. Las proyecciones de varios bancos de inversión importantes sugieren que el Brent podría dispararse hasta los 154 dólares por barril si el estrecho de Ormuz permanece cerrado durante 12 semanas adicionales. El agotamiento continuo de las reservas comerciales deja a las naciones consumidoras con márgenes cada vez menores frente a las interrupciones del suministro, lo que ha llevado a varios gobiernos a considerar la liberación de reservas estratégicas de petróleo.
A pesar de la crisis energética, los mercados financieros más amplios han mostrado una resiliencia notable. El índice S&P 500 se sitúa en 7.563,63 mientras que el Nasdaq compuesto ha alcanzado los 26.917,47, lo que sugiere que los inversores mantienen un optimismo cauteloso sobre la eventual resolución del conflicto. Sin embargo, los economistas advierten que los altos precios sostenidos de la energía están comenzando a trasladarse a los precios al consumidor.
La Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo ha destacado las implicaciones económicas más amplias de la crisis de Ormuz, señalando que la interrupción del comercio marítimo se extiende mucho más allá del sector energético. Las tarifas de transporte de contenedores también han aumentado considerablemente a medida que los buques son desviados alrededor del cabo de Buena Esperanza, añadiendo aproximadamente dos semanas a los tiempos de tránsito entre Asia y Europa. Los grupos industriales han solicitado una acción internacional urgente para restaurar la libertad de navegación a través del estrecho.
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