Científicos del Instituto SETI han completado una búsqueda exhaustiva de señales de radio en el objeto interestelar 3I/ATLAS, con el objetivo de detectar posibles indicios de tecnología extraterrestre. Utilizando el Conjunto de Telescopios Allen, ubicado en el Observatorio de Hat Creek en el norte de California, el equipo de investigación escaneó al visitante cósmico durante más de siete horas, cubriendo un rango de frecuencias de 1 a 9 gigahercios. Los resultados, publicados en un artículo científico en junio de 2026, confirmaron lo que muchos astrónomos ya sospechaban: no se detectó ninguna señal de tecnología alienígena.
3I/ATLAS es el tercer objeto interestelar confirmado en atravesar nuestro sistema solar, después del célebre 1I/'Oumuamua descubierto en 2017 y 2I/Borisov identificado en 2019. Detectado por primera vez en julio de 2025, este viajero cósmico atrajo inmediatamente la atención de los investigadores deseosos de estudiar material procedente de más allá de nuestro vecindario estelar. A diferencia de 'Oumuamua, que generó especulaciones generalizadas sobre orígenes artificiales debido a su forma inusual y su aceleración, 3I/ATLAS presentó características consistentes con las de un cuerpo helado natural.
La magnitud del esfuerzo observacional resultó extraordinaria. Durante su campaña de observación de siete horas, el equipo del SETI identificó cerca de 74 millones de señales de banda estrecha en los datos recopilados. Mediante un meticuloso proceso de filtrado diseñado para aislar las señales que coincidían con el movimiento específico y la trayectoria de 3I/ATLAS, los investigadores redujeron este enorme conjunto de datos a aproximadamente 200 señales candidatas que merecían un análisis más detallado.
Tras una revisión pormenorizada, cada una de esas 200 señales restantes se rastreó hasta fuentes de origen humano. Algunas procedían de equipos tecnológicos en la superficie terrestre, mientras que otras provenían de satélites en órbita alrededor de nuestro planeta. Este riguroso proceso de eliminación no dejó ninguna transmisión sin explicar que pudiera atribuirse al visitante interestelar, descartando así la presencia de tecnología de radiofrecuencia detectable en 3I/ATLAS.
El estudio también reveló información significativa sobre las capacidades de la infraestructura SETI moderna. El Conjunto de Telescopios Allen demostró una impresionante capacidad de respuesta rápida, ya que las observaciones de 3I/ATLAS comenzaron en menos de un día después del anuncio oficial del descubrimiento del objeto. Esta rapidez pone de manifiesto lo preparada que está la comunidad SETI para eventos astronómicos que requieren una reacción inmediata, garantizando que las oportunidades efímeras de estudiar objetos transitorios no se desperdicien.
Los hallazgos coinciden con evaluaciones científicas más amplias de 3I/ATLAS, que han indicado consistentemente que el objeto es un cometa natural originario de otro sistema estelar. Los análisis espectroscópicos y otras observaciones han revelado una composición típica de cuerpos cometarios helados, con un comportamiento de desgasificación acorde a lo esperado para un objeto congelado que se aproxima al calor de nuestro Sol.
Aunque la ausencia de señales alienígenas pueda decepcionar a los entusiastas de la ciencia ficción, los investigadores consideran el estudio como una contribución valiosa a la búsqueda continua de inteligencia extraterrestre. Cada búsqueda sistemática de un objeto interestelar enriquece nuestra comprensión de lo que debemos buscar y perfecciona los métodos utilizados para detectar posibles tecnofirmas. La cobertura de PBS News, ScienceDaily y otros medios importantes ha renovado la atención pública sobre el rigor y la promesa de la investigación SETI contemporánea.
Comentarios