Al menos 39 personas han fallecido y 152 más resultaron heridas tras la colisión de dos trenes de alta velocidad cerca de la localidad de Adamuz, en la provincia de Córdoba, en el sur de España, el domingo por la noche. La colisión, que ocurrió alrededor de las 19:40 hora local, se ha convertido en el desastre ferroviario más mortífero de España en este siglo, lo que llevó al presidente del Gobierno Pedro Sánchez a declarar tres días de luto nacional y cancelar su viaje previsto al Foro Económico Mundial de Davos.
El accidente se produjo cuando un tren operado por la compañía privada Iryo, que viajaba de Málaga a Madrid con aproximadamente 300 pasajeros a 110 kilómetros por hora, descarriló e invadió una vía adyacente. En los 20 segundos posteriores al descarrilamiento, el tren impactó contra un tren de Renfe que venía en sentido contrario transportando alrededor de 200 pasajeros de Madrid a Huelva a 200 kilómetros por hora, sin dejar tiempo para el frenado de emergencia. El maquinista del segundo tren se encuentra entre los fallecidos.
El ministro de Transportes Óscar Puente describió las circunstancias como extremadamente inusuales, señalando que el accidente ocurrió en un tramo recto de vía que había sido recientemente renovado como parte de un proyecto de inversión de 700 millones de euros completado en mayo. El ministro declaró que todos los expertos ferroviarios consultados estaban desconcertados por el incidente, y los investigadores revelaron que una rueda del tren de Iryo se había perdido y aún no ha sido localizada. El error humano ha sido prácticamente descartado, según el presidente de Renfe, Álvaro Fernández Heredia.
El impacto fue devastador, con la parte trasera del primer tren estrellándose contra el frente del segundo, haciendo que sus dos primeros vagones salieran de la vía y cayeran por una pendiente de cuatro metros. Cinco de los 152 pasajeros heridos permanecen en estado crítico mientras continúan las operaciones de rescate. Los servicios de emergencia trabajaron durante toda la noche, y las grúas han comenzado a retirar los vagones dañados mientras las autoridades advierten que el número de víctimas podría aumentar.
El presidente Sánchez visitó el lugar del accidente el lunes y prometió total transparencia en la investigación. Declaró que una vez que se determine la causa de la tragedia, se presentará al público con absoluta transparencia. El tráfico ferroviario entre Madrid y varias ciudades andaluzas, incluyendo Sevilla, Málaga, Córdoba y Huelva, ha sido suspendido, con el operador Renfe cancelando más de 130 servicios y ofreciendo cambios gratuitos y reembolsos a los pasajeros afectados. El incidente marca el peor desastre ferroviario de España desde 2013, cuando 80 personas murieron en un descarrilamiento en el noroeste del país.