La ucraniana Elina Svitolina protagonizó una de las actuaciones más dominantes de su carrera al derrotar a la número 4 del mundo Coco Gauff por 6-4, 6-7(3), 6-2 en la final del Abierto de Italia en el histórico Foro Itálico de Roma el 18 de mayo de 2026. La victoria, lograda en dos horas y 49 minutos de intensa competición, otorga a Svitolina su tercer título en este prestigioso torneo de tierra batida, sumándose a sus triunfos de 2018 y 2019.
El partido mostró la extraordinaria fortaleza mental y la brillantez defensiva de Svitolina. La ucraniana salvó 14 de los 17 puntos de quiebre que enfrentó durante el encuentro, una tasa de conversión asombrosa que frustró el agresivo juego de fondo de Gauff en prácticamente cada oportunidad. En el aspecto ofensivo, Svitolina convirtió seis oportunidades propias de quiebre, cronometrando sus ataques con precisión para explotar los momentos en que la concentración de su joven rival flaqueaba.
Gauff, quien perdió la final de Roma por segundo año consecutivo, llevó a Svitolina al límite en el segundo set al forzar un desempate tras recuperarse de un déficit temprano. La estadounidense exhibió la capacidad de golpeo que la ha convertido en una de las jugadoras más peligrosas del circuito, ganando el desempate 7-3 para igualar el partido y enviar al repleto público del court central a un frenesí de anticipación por un set decisivo.
Sin embargo, Svitolina respondió al revés con la compostura de una campeona curtida. Arrasó en el tercer set, quebrando el servicio de Gauff dos veces sin conceder nada en su propio saque. La capacidad de la ucraniana para reiniciarse mentalmente tras perder un ajustado segundo set habla de la experiencia acumulada a lo largo de una carrera que abarca más de una década en el más alto nivel del tenis profesional.
El triunfo representa el quinto título WTA 1000 de la carrera de Svitolina, ubicándola entre un grupo selecto de jugadoras activas con múltiples victorias en los eventos más prestigiosos del circuito por debajo del nivel de Grand Slam. Se une a la polaca Iga Swiatek como tricampeona del Abierto de Italia, una distinción compartida por solo un puñado de jugadoras en la larga historia del torneo. También marca su primer título WTA 1000 desde su segunda victoria en Roma en 2019.
Para la jugadora de 31 años, que ha continuado compitiendo al más alto nivel mientras representa a su patria devastada por la guerra, la victoria tiene un significado que trasciende el trofeo y los puntos del ranking. Ha utilizado consistentemente su plataforma para crear conciencia sobre el conflicto en Ucrania, y su éxito en Roma proporciona otra oportunidad para mantener la atención internacional centrada en la situación. La victoria la impulsará en el ranking de cara a Roland Garros, donde su destreza en tierra batida podría convertirla en una seria contendiente.
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