Un eclipse solar total atravesó el Ártico y el oeste de Europa el 12 de agosto, convirtió brevemente el día en crepúsculo para habitantes de Groenlandia, Islandia, Portugal y España y atrajo a millones de personas a la estrecha franja de totalidad. Associated Press y medios europeos documentaron el fenómeno después de que la Luna cubriera por completo el Sol, mientras un eclipse parcial alcanzó gran parte de Europa, el noroeste de África y zonas de América del Norte.
La sombra comenzó sobre el océano Ártico, cruzó el noreste de Groenlandia y el oeste de Islandia y después avanzó por el Atlántico hacia la península ibérica. El Instituto Geográfico Nacional explicó que la franja de totalidad recorrió España de oeste a este y pasó por ciudades como A Coruña, Oviedo, León, Bilbao, Zaragoza y Valencia antes de llegar a las islas Baleares cerca del ocaso. La fase total máxima en cualquier punto de la ruta duró alrededor de dos minutos y 18 segundos.
El acontecimiento tuvo un peso histórico excepcional para Europa. Fue el primer eclipse solar total visible desde la Europa continental desde 1999, según los registros citados por AP y timeanddate, y España vivió el primero en más de un siglo. El País informó de que al menos 15 millones de personas se encontraban dentro del corredor español de sombra, de unos 300 kilómetros de ancho, donde los cielos mayoritariamente despejados favorecieron la observación en numerosas localidades.
Un eclipse total ocurre cuando la Luna pasa directamente entre la Tierra y el Sol y parece lo bastante grande para tapar el brillante disco solar. Durante la totalidad se hace visible la corona, la atmósfera exterior del Sol, mucho más tenue. Los científicos aprovechan esa oscuridad temporal para estudiar su forma, su estructura magnética y su plasma caliente, observaciones que ayudan a investigar cómo se originan el viento solar y los fenómenos explosivos del clima espacial.
La sombra lunar avanzó sobre la superficie terrestre a unos 3.430 kilómetros por hora, según una cifra del Observatorio de París recogida por Le Monde. La NASA transmitió imágenes desde puntos de la trayectoria y añadió explicaciones científicas. Las condiciones variaron porque el Sol estaba bajo en el horizonte en partes de España cerca del atardecer, pero los informes posteriores mostraron vistas claras en muchas ciudades españolas y grandes concentraciones en Islandia y la península ibérica.
Las autoridades y los científicos insistieron en que era imprescindible usar filtros solares certificados antes y después de la totalidad, pues unas gafas de sol normales no protegen los ojos. Solo quienes estaban dentro del corredor total podían mirar brevemente sin filtro mientras el Sol permanecía completamente cubierto. El eclipse será una referencia científica y logística para otro eclipse total que cruzará partes de España en agosto de 2027; después de esa secuencia poco común, el país no espera otra totalidad hasta 2053.
Comentarios