El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, se reunieron a puerta cerrada en la Casa Blanca el martes 28 de julio, en su primer encuentro presencial desde que ambos países iniciaron la guerra contra Irán. La sesión duró unos 90 minutos y la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, la describió como positiva y productiva, según Associated Press. Netanyahu señaló después que participaron altos cargos de ambos gobiernos y que la coordinación de seguridad centró el diálogo.
Irán dominó la agenda mientras Washington evalúa si la diplomacia puede mantener la pausa en los ataques alcanzada durante el fin de semana. Netanyahu afirmó que ambos gobiernos comparten el objetivo de impedir que Teherán obtenga un arma nuclear. Un funcionario israelí explicó a AP que Israel respondería si fuera atacado, pero que en otras circunstancias confiaría en el criterio de Trump para decidir los próximos pasos. Antes de la cita, Trump dijo que las conversaciones avanzaban, aunque advirtió que los ataques estadounidenses podrían reanudarse si fracasaban.
La reunión llegó después de desacuerdos visibles sobre la conducción y la duración de la guerra. Trump había criticado a Netanyahu por expresar públicamente inquietud sobre actividades en la instalación nuclear iraní de Pickaxe y había pedido a Israel mayor moderación en Líbano. Pese a ello, ambos presentaron el encuentro como constructivo. Axios informó de que la oficina de Netanyahu negó estar presionando a Washington para reanudar los combates y sostuvo que seguían abiertas varias vías para afrontar el programa nuclear iraní.
La agenda regional también incluyó Gaza, el marco estadounidense-israelí sobre los combates entre Israel y Hezbolá en Líbano y una posible ampliación de los Acuerdos de Abraham. Funcionarios israelíes dijeron que se abordó la posibilidad de que Arabia Saudí normalice relaciones con Israel. Al mismo tiempo, Omán presentó a Irán una propuesta respaldada por los países del Golfo para gestionar el tráfico del estrecho de Ormuz mediante contribuciones voluntarias. Reuters indicó, sin embargo, que Washington seguía rechazando peajes o restricciones iraníes en esa vía marítima internacional.
El encuentro tiene consecuencias políticas internas para ambos dirigentes. Netanyahu afronta elecciones en Israel y presión por su relación con Trump, mientras el presidente estadounidense encara los comicios legislativos de noviembre en medio de preocupación por el impacto económico de la guerra y el aumento de precios. La sesión privada terminó sin una declaración conjunta detallada, por lo que siguen sin resolverse las futuras decisiones militares y el resultado de la diplomacia. Los contactos entre Estados Unidos e Irán y la evolución en Ormuz, Gaza y Líbano pondrán a prueba la unidad mostrada.
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