El presidente Donald Trump se reunió con el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu en su propiedad de Mar-a-Lago el lunes, mientras Washington busca crear un nuevo impulso para un alto el fuego en Gaza mediado por Estados Unidos que parece en peligro de estancarse antes de una complicada segunda fase.
Esta marca la quinta reunión de Netanyahu con Trump desde que regresó al cargo en enero, y su primera discusión en persona desde que Trump visitó Israel en octubre para marcar el inicio de la fase inicial del alto el fuego.
En la agenda de Mar-a-Lago hay varios temas críticos: la implementación continua del plan estadounidense de 20 puntos para Gaza, el frágil alto el fuego entre Israel y Hezbollah en Líbano, los intentos de Irán de reagruparse después de un ataque conjunto israelí-estadounidense durante el verano, y un posible acuerdo entre Israel y el nuevo liderazgo en Siria.
El alto el fuego entre Israel y Hamas que Trump ha defendido se ha mantenido en su mayoría, pero el progreso se ha desacelerado recientemente. Aunque el alto el fuego comenzó oficialmente en octubre, los ataques israelíes han matado a más de 400 palestinos, la mayoría civiles según funcionarios de salud de Gaza.
Si tiene éxito, la segunda fase vería la reconstrucción de una Gaza desmilitarizada bajo supervisión internacional por un grupo presidido por Trump conocido como la Junta de Paz, que supervisaría la reconstrucción de Gaza bajo un mandato renovable de la ONU de dos años.
Los expertos señalan desafíos significativos por delante. "Esto va a ser realmente una tarea difícil para el presidente Trump lograr que Netanyahu acepte", dijo Mona Yacoubian del Programa de Medio Oriente en CSIS.
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