Estados Unidos e Irán ofrecieron el lunes y el martes versiones claramente contradictorias sobre una reanudación diplomática, después de que el presidente Donald Trump afirmara que las conversaciones habían comenzado y que representaban la última oportunidad de Teherán para alcanzar un acuerdo. El Ministerio de Exteriores iraní sostuvo que no había negociaciones con Washington y que sus contactos eran únicamente con Omán sobre la navegación segura por el estrecho de Ormuz.
La disputa siguió a la decisión de Trump de aplazar una nueva oleada de ataques con la que había amenazado. El mandatario dijo que las peticiones de Catar, Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos influyeron en esa decisión y aseguró que funcionarios iraníes habían solicitado una reunión. El portavoz iraní Esmail Baghaei rechazó esa versión, aunque confirmó conversaciones con Omán, mediador habitual entre Washington y Teherán.
Associated Press señaló que el conflicto de cinco meses ha alternado repetidamente amenazas militares y pausas diplomáticas de última hora. El episodio más reciente empezó cuando Trump advirtió el viernes que Estados Unidos podría golpear a Irán con mayor dureza, antes de declarar durante el fin de semana que las señales de progreso justificaban más tiempo para la diplomacia. Reuters informó a finales de julio que un marco acordado en junio preveía conversaciones antes de terminar agosto sobre disputas como el programa nuclear iraní.
Las consecuencias políticas van más allá de la mesa negociadora. Una encuesta de AP-NORC publicada la semana pasada halló que cerca de dos tercios de los adultos estadounidenses consideran que la guerra no ha valido la pena, incluidos la mayoría de demócratas e independientes y alrededor del 37 por ciento de los republicanos. Trump niega que las elecciones legislativas de noviembre condicionen su estrategia, pero el senador republicano John Kennedy advirtió que una escalada podría elevar la energía y la inflación.
La discrepancia surgió mientras el estrecho de Ormuz seguía siendo peligroso. Un carguero comunicó que un proyectil desconocido lo alcanzó a primera hora del martes, unos 37 kilómetros al noreste de Al Khasab, Omán, según el centro británico UK Maritime Trade Operations. La empresa de seguridad Ambrey dijo que el buque sufrió daños, aunque no se divulgaron inmediatamente su identidad ni datos sobre posibles víctimas.
Antes de la guerra, aproximadamente una quinta parte del petróleo y el gas natural mundiales pasaba por el estrecho, según AP, por lo que el tránsito seguro es central para la diplomacia y la economía global. Sigue sin estar claro si los contactos indirectos de Omán se convertirán en negociaciones reconocidas. Las próximas pruebas serán una mejora del tráfico marítimo, la confirmación de un formato de diálogo y la continuidad de la pausa estadounidense en ataques más amplios.
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