Las acciones estadounidenses subieron el viernes 21 de agosto, pero cerraron una semana difícil porque los elevados rendimientos de la deuda pública, el petróleo caro y la incertidumbre sobre el conflicto en Oriente Medio inquietaron a los inversores. Según datos de mercado de Associated Press, el S&P 500 avanzó un 0,4% hasta 7.674,37 puntos, el Dow Jones Industrial Average ganó un 1% hasta 53.277,01 y el Nasdaq Composite sumó un 0,4% hasta 26.180,45.
La recuperación solo redujo las pérdidas semanales. El S&P 500 bajó un 1,4% y el Nasdaq un 2,1%, terminando rachas de tres semanas de ascensos, mientras que el Dow perdió un 0,8% por segunda semana consecutiva. Reuters informó que las oscilaciones de los rendimientos del Tesoro y la escasa claridad sobre avances en Oriente Medio debilitaron el apetito por el riesgo. Las tecnológicas resultaron especialmente sensibles porque un mayor coste del dinero reduce el valor actual de sus beneficios futuros.
El mercado de bonos continuó como la principal fuente de presión. Los rendimientos a largo plazo del Tesoro alcanzaron máximos de varios años durante la semana, mientras los operadores evaluaban el fuerte endeudamiento público, la inflación persistente y los riesgos para el suministro energético. El crudo siguió elevado por el conflicto que involucra a Estados Unidos, Israel e Irán, reavivando el temor a que el combustible y el transporte más caros lleguen a los precios de consumo.
El viernes también ofreció pruebas de resistencia económica. S&P Global señaló que su índice compuesto preliminar de producción aumentó a 56,0 en agosto desde 54,5 en julio, el nivel más alto desde abril de 2022. El índice adelantado de gestores de compras de servicios subió a 56,8 desde 54,6, máximo desde diciembre de 2024, aunque el crecimiento manufacturero se moderó. Una lectura superior a 50 representa expansión de la actividad.
Los sectores de salud y finanzas ayudaron a impulsar el S&P 500 el viernes, según Reuters. Robinhood, Coinbase y Strategy también avanzaron cuando el bitcoin llegó a su cota más alta desde finales de mayo. El panorama obliga a equilibrar una actividad empresarial más fuerte y mejores perspectivas de ganancias con el riesgo de que la demanda robusta, la energía costosa y los altos rendimientos mantengan condiciones financieras restrictivas.
La atención pasa ahora a los resultados de grandes tecnológicas, entre ellas Nvidia, y a los próximos informes estadounidenses sobre inflación y confianza del consumidor. Los datos mostrarán si el crecimiento puede sostenerse sin intensificar las presiones de precios. Los mercados también vigilarán los rendimientos del Tesoro y los acontecimientos que afectan a los flujos de petróleo, pues otro aumento podría volver a perjudicar las valoraciones bursátiles.
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