Los precios mayoristas de Estados Unidos aumentaron bruscamente en abril, superando las expectativas de los economistas mientras la guerra en curso contra Irán continúa perturbando los mercados energéticos mundiales y alimentando las presiones inflacionarias en toda la economía. El índice de precios al productor subió muy por encima del aumento anticipado del 0,5 por ciento, señalando que las empresas enfrentan presiones crecientes en los costos que pronto podrían trasladarse a los precios al consumidor y complicar las decisiones de política monetaria de la Reserva Federal.
El director ejecutivo de Shell, Wael Sawan, emitió una advertencia contundente el martes, afirmando que el mundo podría haber perdido aproximadamente mil millones de barriles de producción petrolera debido al conflicto iraní. Sawan advirtió que la interrupción sostenida podría llevar a una escasez real de petróleo en cuestión de semanas, un escenario que haría disparar aún más los precios de la energía y amenazaría la estabilidad económica tanto en las economías desarrolladas como en las emergentes. Los comentarios provocaron ondas expansivas en los mercados de materias primas, con los precios del crudo Brent manteniéndose elevados por encima de sus máximos recientes.
La lectura de inflación más alta de lo esperado desencadenó una venta masiva inmediata en los mercados bursátiles, con las acciones tecnológicas y de semiconductores soportando la mayor parte de la ansiedad de los inversores. Qualcomm se desplomó más del 11 por ciento en lo que se perfilaba como su peor sesión bursátil desde 2020, mientras que Intel cayó un 7 por ciento y Marvell Technology perdió aproximadamente un 4 por ciento. El fondo cotizado iShares Semiconductor que sigue el sector de chips cayó un 3 por ciento mientras los inversores adoptaban una postura de aversión al riesgo, buscando activos más seguros ante la creciente incertidumbre sobre las perspectivas económicas.
A pesar de los vientos inflacionarios en contra, ciertos sectores de la economía estadounidense mostraron resiliencia en el primer trimestre de 2026. La inversión empresarial aumentó más del 10 por ciento, impulsada principalmente por el gasto en nuevos equipos y propiedad intelectual. Sin embargo, los analistas advirtieron que este impulso podría estancarse si los costos energéticos continúan su trayectoria ascendente y si la Reserva Federal se ve obligada a mantener o elevar las tasas de interés para combatir la inflación persistente en lugar de avanzar hacia los recortes de tasas que los mercados habían anticipado.
La combinación de disrupciones en la oferta derivadas de la guerra con Irán y presiones de demanda provenientes de una economía nacional aún robusta presenta un panorama desafiante para los responsables de políticas. El Pentágono reveló esta semana que la guerra ya ha costado a los contribuyentes estadounidenses 29 mil millones de dólares, con estimaciones independientes de Harvard sugiriendo que el impacto económico real podría alcanzar finalmente un billón de dólares al considerar los impactos más amplios en los mercados, las cadenas de suministro y los mayores costos energéticos que se propagan por toda la economía mundial.
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