Volver al inicio 1 de cada 10 personas porta variantes genéticas que reducen la eficacia de los fármacos GLP-1 para la diabetes Salud

1 de cada 10 personas porta variantes genéticas que reducen la eficacia de los fármacos GLP-1 para la diabetes

Publicado el 5 de junio de 2026 591 vistas

Un estudio histórico de una década de duración liderado por la Facultad de Medicina de Stanford ha revelado un hallazgo sorprendente que podría transformar la forma en que los médicos recetan una de las clases más populares de medicamentos para la diabetes. Publicada en la revista Genome Medicine, la investigación demuestra que aproximadamente una de cada diez personas es portadora de variantes genéticas que hacen que los agonistas del receptor GLP-1, incluido el semaglutida comercializado bajo la marca Ozempic, sean sustancialmente menos eficaces para controlar los niveles de azúcar en sangre. Este descubrimiento pone de manifiesto una brecha crítica en el enfoque terapéutico uniforme que se aplica actualmente.

El equipo de investigación identificó dos variantes específicas en el gen PAM, denominadas p.S539W y p.D563G, clasificadas como alelos de riesgo para la diabetes tipo 2. El gen PAM codifica la peptidil-glicina alfa-amidante monooxigenasa, la única enzima del cuerpo humano capaz de realizar la amidación. Este proceso bioquímico es esencial porque aumenta tanto la potencia como la vida media de las hormonas GLP-1, haciéndolas más eficaces en la regulación de la secreción de insulina y los niveles de glucosa. Cuando la enzima PAM funciona de manera deficiente debido a estas variantes genéticas, toda la vía de señalización del GLP-1 queda comprometida.

Uno de los hallazgos más paradójicos del estudio es que los portadores de estas variantes genéticas en realidad presentan niveles circulantes más altos de la hormona GLP-1 en comparación con los no portadores. A pesar de esta abundancia hormonal, sus organismos siguen siendo significativamente menos sensibles a la hormona y a los fármacos que imitan su acción. Los investigadores describen esto como una forma de resistencia específica de la vía metabólica, donde el problema no radica en la producción hormonal sino en el procesamiento posterior y la activación de los receptores. Esta paradoja había confundido previamente a los clínicos que observaban niveles elevados de GLP-1 junto con resultados terapéuticos deficientes en determinados pacientes.

El estudio se basó en datos de tres grandes ensayos clínicos sobre diabetes que abarcaron a 1.119 participantes seguidos durante varios años. Los resultados fueron notablemente consistentes en los tres ensayos. Entre los pacientes portadores de la variante p.D563G, solo el 18,5 por ciento alcanzó sus objetivos de control glucémico después de seis meses de tratamiento con fármacos GLP-1. Para aquellos con la variante p.S539W, la tasa de éxito cayó aún más, hasta apenas el 11,5 por ciento. Estas cifras contrastan drásticamente con la tasa de éxito de aproximadamente el 55 al 60 por ciento observada en pacientes sin ninguna de las dos variantes.

De manera crucial, la resistencia parece ser específica de la vía del GLP-1 y no un defecto general del metabolismo de la glucosa. Los pacientes portadores de estas variantes del gen PAM respondieron con normalidad a otras clases de medicamentos antidiabéticos, incluidos la metformina, las sulfonilureas y los inhibidores de la DPP-4. Esta especificidad sugiere que las pruebas genéticas podrían ayudar a los médicos a identificar a los pacientes con pocas probabilidades de beneficiarse de los fármacos GLP-1 antes de recetarlos, lo que permitiría ahorrar meses de tratamiento ineficaz y facilitar el uso más temprano de terapias alternativas.

Las implicaciones van mucho más allá del tratamiento de la diabetes. Los fármacos GLP-1 han experimentado un auge en popularidad para la pérdida de peso, la protección cardiovascular e incluso aplicaciones emergentes en adicciones y enfermedades neurodegenerativas. Si una de cada diez personas porta variantes que atenúan la eficacia de estos medicamentos, millones de pacientes en todo el mundo podrían estar recibiendo un tratamiento subóptimo sin comprender por qué sus resultados no cumplen las expectativas. Los investigadores de Stanford abogan ahora por la integración de pruebas farmacogenómicas en la práctica clínica antes de iniciar cualquier tratamiento con GLP-1.

Fuentes: Stanford Medicine, Genome Medicine, ScienceDaily, Medical Xpress

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