Una pastilla de administración diaria conocida como orforglipron logró una mayor pérdida de peso y un mejor control del azúcar en sangre que la principal versión oral de la semaglutida en un amplio ensayo clínico comparativo, según unos resultados que podrían transformar el tratamiento de la diabetes tipo 2 y la obesidad. Los hallazgos, procedentes del estudio ACHIEVE-3, se publicaron en la revista médica The Lancet y se difundieron esta semana.
El fármaco pertenece a la clase de los agonistas del receptor de GLP-1, la misma familia que incluye los medicamentos inyectables ampliamente utilizados para la diabetes y la pérdida de peso. A diferencia de la mayoría de esos tratamientos, el orforglipron es una molécula pequeña que puede tomarse en forma de comprimido sin restricciones de comida o bebida, una característica que, según los expertos, podría facilitar enormemente la fabricación y distribución a gran escala de una terapia eficaz.
El ensayo de 52 semanas reclutó a 1.698 adultos con diabetes tipo 2 insuficientemente controlada con metformina, repartidos en cuatro grupos que comparaban dos dosis de orforglipron con dos dosis de semaglutida oral. Los participantes que tomaron la dosis más alta de orforglipron perdieron un promedio de 8,9 kilos, es decir, un 9,2 por ciento de su peso corporal, frente a 5,0 kilos, o un 5,3 por ciento, entre quienes recibieron la dosis más alta de semaglutida, una diferencia relativa de alrededor del 74 por ciento.
Más allá del peso y el control de la glucosa, la pastilla aportó mejoras clínicamente significativas en varios factores de riesgo cardiovascular, entre ellos reducciones del colesterol total, el colesterol no-HDL, los triglicéridos y la presión arterial sistólica. Los investigadores informaron de que los beneficios empezaban a aparecer ya a las cuatro semanas de tratamiento y se mantenían durante todo el estudio, con el orforglipron superando a su comparador en el criterio principal y en todas las medidas secundarias clave.
Los resultados tienen implicaciones importantes para el acceso mundial a la atención de la obesidad y la diabetes, dado que una terapia oral podría eludir los cuellos de botella de fabricación y los requisitos de cadena de frío asociados a los fármacos inyectables. El fabricante, Eli Lilly, señaló que había presentado el orforglipron ante los reguladores de más de 40 países, con una posible decisión sobre su uso contra la obesidad en Estados Unidos prevista para el presente año.
Los especialistas advirtieron de que los efectos secundarios típicos de esta clase de fármacos, como las náuseas y otros síntomas gastrointestinales, requerirán una vigilancia continua, y que aún falta por recabar datos a más largo plazo sobre seguridad y durabilidad. Aun así, muchos describieron esta comparación directa como un hito importante de la rapidez con la que la medicina de la pérdida de peso avanza hacia opciones más cómodas en forma de pastilla.
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