Un joven argelino de 22 años llamado Lyes Guernine ha sido condenado a dos años de prisión por llevar la camiseta de la selección nacional de fútbol de Marruecos durante un partido de la liga nacional, lo que ha provocado una ola de indignación en las redes sociales y ha planteado serias preguntas sobre la libertad de expresión en Argelia. El incidente ocurrió el 2 de enero de 2026, durante un partido entre la JS Kabylie y el MC Alger en el estadio Hocine Aït Ahmed de Tizi Ouzou, en la región de Cabilia, en el norte de Argelia. Guernine, originario de Aït Mesbah en la provincia de Tizi Ouzou, fue acusado de atentar contra la unidad nacional, un cargo que ha recibido fuertes críticas por parte de defensores de los derechos humanos y observadores de toda la región.
El caso salió a la luz pública el 7 de enero cuando la activista Messaouda Cheballah publicó un mensaje en las redes sociales denunciando lo que describió como una injusticia sin precedentes. Desde entonces, la historia ha ganado una enorme tracción en las plataformas digitales, con miles de usuarios expresando incredulidad e indignación ante la severidad de la sentencia. Según los informes, la familia del joven ha evitado pronunciarse públicamente por temor a represalias, lo que alimenta aún más las preocupaciones sobre el clima de intimidación que rodea el asunto.
Los observadores han señalado una llamativa doble vara de medir en la forma en que se ha manejado el caso. Llevar camisetas de selecciones nacionales extranjeras como Argentina, Brasil, Alemania o España es algo habitual en los estadios argelinos y jamás ha acarreado consecuencias legales. El hecho de que únicamente la camiseta marroquí haya desencadenado un proceso judicial sugiere con fuerza una motivación política detrás de los cargos, más que una preocupación genuina por la unidad nacional. Argelia rompió relaciones diplomáticas con Marruecos en 2021 y desde entonces ha cerrado su espacio aéreo a los aviones marroquíes, ha impuesto requisitos de visado y ha promovido narrativas antimarroquíes a través de los medios estatales.
El momento de la detención añadió otra capa de ironía a la controversia. El incidente tuvo lugar durante la Copa Africana de Naciones, organizada por Marruecos entre finales de 2025 y principios de 2026. Durante el torneo, los aficionados argelinos que viajaron a Marruecos recibieron según numerosos testimonios una cálida hospitalidad por parte de sus anfitriones marroquíes, con escenas de solidaridad y amistad entre los seguidores de ambas naciones que se hicieron virales en las redes sociales. Algunos aficionados argelinos incluso vistieron los colores marroquíes como gesto de agradecimiento, lo que hace que la persecución de Guernine parezca aún más desproporcionada.
El caso también ha sido comparado con el encarcelamiento del periodista francés Christophe Gleizes, quien recibió una condena de siete años en Argelia tras intentar informar sobre el fútbol en la región de Cabilia. Las organizaciones de derechos humanos han expresado repetidamente su preocupación por la erosión de las libertades civiles en Argelia, donde los cargos de atentar contra la unidad nacional o amenazar la seguridad del Estado se utilizan cada vez más para silenciar la disidencia y castigar la supuesta deslealtad.
Las autoridades argelinas no han emitido ninguna declaración oficial sobre el caso, y los medios de comunicación argelinos tradicionales han ignorado en gran medida la historia. El silencio de los canales oficiales solo ha amplificado la indignación en las redes sociales, donde el caso se ha convertido en un símbolo de lo que los críticos describen como la politización del deporte y la supresión de las libertades individuales. Mientras el debate continúa creciendo, la pregunta sigue siendo si la lealtad deportiva debería alguna vez acarrear consecuencias penales.
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