Teherán advirtió a Estados Unidos de muchas más sorpresas el miércoles mientras el presidente Donald Trump mantenía un plazo ajustado para que Irán acepte un acuerdo nuclear integral, un desarrollo que ha intensificado los temores de una confrontación militar renovada en Oriente Medio. Funcionarios iraníes emitieron la advertencia a través de los medios estatales, declarando que el país nunca se sometería a la presión estadounidense y que sus capacidades militares permanecen intactas a pesar de meses de conflicto y sanciones económicas. El intercambio marca la última escalada en un enfrentamiento diplomático que ha mantenido en vilo a la región.
La crisis tiene sus raíces en el desacuerdo fundamental entre Washington y Teherán sobre el alcance de cualquier acuerdo nuclear. Estados Unidos ha exigido el desmantelamiento completo del programa nuclear iraní, incluyendo una pausa de 20 años en el enriquecimiento de uranio y la transferencia de 440 kilogramos de uranio enriquecido al 60 por ciento. Irán rechazó estos términos como inaceptables, proponiendo en su lugar un plan de tres fases que incluiría una pausa de 15 años en el enriquecimiento mientras preserva el derecho del país a la tecnología nuclear pacífica. Trump descartó la contraoferta de Irán el 11 de mayo.
La cuarta ronda de negociaciones, celebrada en Omán el 11 de mayo antes de la gira de Trump por Oriente Medio, duró más de tres horas, con ambas partes describiendo las discusiones como difíciles pero constructivas. Sin embargo, las conversaciones se limitaron a intercambios diplomáticos de alto nivel, sin participación de negociadores técnicos, un formato que los críticos argumentan impide avances significativos en los complejos detalles de verificación del enriquecimiento.
La advertencia de Teherán llega en medio de un aumento de las posturas militares por ambos lados. Estados Unidos ha mantenido una presencia naval significativa en el golfo Pérsico, mientras que Irán ha demostrado su disposición a interrumpir el tráfico marítimo a través del estrecho de Ormuz, un punto vital por el que pasa aproximadamente una quinta parte del suministro mundial de petróleo.
Mediadores internacionales trabajan para organizar una quinta ronda de conversaciones, con Roma propuesta como sede. La retórica escalante ha generado preocupación entre los líderes mundiales, con el secretario general de las Naciones Unidas pidiendo moderación. Los próximos días serán determinantes para saber si el actual estancamiento conduce a nuevas negociaciones o a una peligrosa nueva fase de confrontación.
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