Argentina alcanzó la madrugada del domingo las semifinales del Mundial 2026 tras una dramática victoria por 3-1 en la prórroga ante una aguerrida Suiza en el Arrowhead Stadium de Kansas City. Dos goles en los 30 minutos adicionales, de Julian Alvarez y Lautaro Martinez, resolvieron finalmente un cuarto de final que los campeones vigentes tuvieron dificultades para controlar durante buena parte del encuentro.
Argentina tuvo el arranque perfecto cuando Lionel Messi puso un córner milimétrico en el minuto 10 y Alexis Mac Allister remató de cabeza al ángulo lejano. Suiza, presente entre los ocho mejores de un Mundial por primera vez desde 1954, se negó a rendirse y empató en el minuto 67 por medio de Dan Ndoye, que definió un veloz contragolpe iniciado por Ricardo Rodriguez y silenció a un público mayoritariamente argentino.
El semblante del partido cambió poco después de la hora de juego cuando Breel Embolo vio la segunda tarjeta amarilla por simulación tras la revisión del video, dejando a Suiza más de 50 minutos con diez jugadores. Aun así, los suizos defendieron con heroísmo y el portero Gregor Kobel firmó una serie de paradas importantes para sostener el empate y forzar la prórroga, mientras Argentina apenas inquietó la portería en los 90 minutos.
La prórroga fue donde pesaron la calidad argentina y su superioridad numérica. En el minuto 111 Alvarez colocó un disparo preciso en la escuadra para recuperar la ventaja y, en los últimos segundos, Lautaro Martinez empujó un rechace para firmar el 3-1 y despejar cualquier duda. El arreón final dio al marcador un aire cómodo que el equilibrio del juego no siempre había insinuado.
El árbitro portugués Joao Pinheiro dirigió un choque tenso y físico que en ocasiones amenazó con desbordarse, sobre todo tras la expulsión de Embolo. Argentina, en busca de un doblete mundial, se quedará con su capacidad de resistencia, aunque su cuerpo técnico reconoce que la actuación fue mejorable de cara a rivales más exigentes.
El triunfo prepara una semifinal de altísimo voltaje ante Inglaterra en Atlanta el miércoles, un duelo cargado de historia entre dos potencias tradicionales. Para Suiza, la derrota cierra una campaña histórica que incluyó una victoria por penales ante Colombia en octavos, y el equipo de Murat Yakin abandona el torneo tras ganarse una amplia admiración por su entrega en inferioridad numérica.
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