Los bancos australianos están reduciendo algunas ventajas de sus tarjetas y cambiando comisiones mientras los comercios se preparan para la prohibición de los recargos por pagar con tarjeta a partir del 1 de octubre. Un reportaje publicado el lunes 28 de septiembre por ABC News describe los ajustes previos a un cambio nacional que afectará los precios, los sistemas de cobro y los beneficios de las tarjetas de crédito.
El Banco de la Reserva de Australia decidió en marzo permitir que eftpos, Mastercard y Visa prohibieran los recargos en sus redes de tarjetas de débito, prepago y crédito. Esas redes aplicarán las reglas el jueves. Según el banco central y la autoridad australiana de competencia, la medida se refiere al cargo adicional por pagar con tarjeta; no abarca los suplementos por fines de semana, festivos ni las tarifas de reserva independientes.
Al mismo tiempo, el límite de las comisiones de intercambio de las tarjetas de crédito nacionales para consumidores bajará del 0,8 % al 0,3 %. ABC News informó de una reducción estimada de 910 millones de dólares australianos al año en los pagos de comercios a bancos. Commonwealth Bank afirma que su tarifa comercial plana para operaciones elegibles caerá del 1,10 % al 0,99 % el 1 de octubre; otros precios dependen del proveedor y del contrato.
Según ABC, los principales bancos están elevando algunas cuotas de tarjeta, recortando recompensas y reduciendo prestaciones de seguro de viaje ante la pérdida de ingresos por intercambio. Commonwealth Bank terminó la vinculación con el programa Qantas Frequent Flyer para un cliente entrevistado por la cadena. El Banco de la Reserva señala que los beneficios de las tarjetas siguen siendo decisiones comerciales de cada entidad.
Algunas pequeñas empresas consideran absorber el coste de procesamiento, subir los precios generales o fomentar transferencias bancarias. El dueño de una escuela de natación dijo a ABC que cubrir esos costes podría añadir alrededor de un dólar australiano por clase. La autoridad de consumo indica que los comercios pueden incluir el coste de aceptar tarjetas en los precios generales, pero deben retirar los recargos específicos y actualizar carteles, sitios web y terminales de pago.
El efecto final para los compradores dependerá de las decisiones de los bancos y de los precios que fijen los comercios. El banco central prevé más información pública sobre las comisiones de pago desde finales de octubre y, en enero, informes sobre cuánto de la reducción de las comisiones se traslada a los establecimientos. Los datos permitirán comparar los cambios tras la transición del 1 de octubre.
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