Boeing informó el martes de una pérdida neta de 428 millones de dólares en el segundo trimestre tras registrar otro cargo de 280 millones por el retrasado programa de sustitución de Air Force One. Sin embargo, el fabricante aeronáutico estadounidense generó 631 millones de dólares de flujo de caja libre, frente a una salida de 200 millones un año antes, y sus acciones subieron un 4,9 % a mediodía, según Reuters.
Los ingresos trimestrales aumentaron un 8 % interanual, hasta 24.600 millones de dólares, gracias a mayores entregas de aviones comerciales. La pérdida básica ajustada fue de 76 centavos por acción, menor que los 1,24 dólares de un año antes, pero superior a la pérdida de 30 centavos prevista por analistas consultados por LSEG. La pérdida conforme a las normas contables estadounidenses fue de 67 centavos por acción.
Según Boeing y Reuters, el nuevo cargo de los aviones presidenciales correspondió a recursos adicionales de ingeniería, producción y certificación para dos 747-8 modificados. Boeing sigue esperando entregar el primer aparato en 2028. El contrato de precio fijo, firmado en 2018 por 3.900 millones de dólares, acumula cuatro años de retraso y supera el presupuesto en más de 1.000 millones.
Los indicadores operativos mostraron una situación más sólida. Boeing entregó 171 aviones comerciales, un 14 % más que un año antes y su mayor total trimestral desde 2018. Está elevando la producción mensual del 737 MAX de 42 a 47 unidades, pretende llegar a 52 a comienzos del próximo año y después a 57, aunque el consejero delegado Kelly Ortberg señaló que los proveedores deben mejorar antes del último aumento.
La compañía cerró el trimestre con una cartera récord de 715.000 millones de dólares, que incluía más de 6.200 aviones comerciales. Mantuvo su previsión de entre 1.000 y 3.000 millones de flujo de caja libre anual, que según Reuters sería su primer resultado anual positivo desde 2023. La deuda consolidada bajó de 47.200 a 45.900 millones durante el trimestre, mientras que el efectivo y los valores negociables descendieron a 20.000 millones.
Boeing aún afronta riesgos de ejecución mientras intenta recuperar sus finanzas y su reputación. Las entregas de motores de GE Aerospace siguen siendo el principal límite para elevar la producción del 787 a diez aviones mensuales, y aumentar la fabricación es esencial para reducir deuda y desarrollar futuros modelos. Ortberg afirmó que las operaciones son más estables, pero reconoció que queda trabajo por hacer durante el segundo semestre.
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