Al menos 72 personas murieron durante una entrada masiva sin precedentes desde Marruecos hacia Ceuta, enclave español en el norte de África, según el último balance del Gobierno central divulgado el domingo. Las autoridades informaron de que cinco cadáveres más aparecieron en la costa mientras el territorio se recuperaba de la llegada de unas 60.000 personas por tierra y mar entre el jueves y el viernes. Las autoridades locales contabilizaron 88 cuerpos en la morgue, señal de que la cifra definitiva sigue abierta.
La mayoría de quienes entraron ya había regresado voluntariamente a Marruecos el domingo, según Associated Press y Le Monde. El Ministerio del Interior español calculó el flujo en unas 50.000 personas, mientras otras estimaciones españolas llegaron a 60.000; Le Monde indicó que más de 48.000 habían vuelto. El hambre, el agotamiento, la falta de alojamiento y la ausencia de una ruta clara hacia la península llevaron a muchos a regresar tras pasar días en calles y espacios públicos.
Los servicios sanitarios españoles atendieron a más de 1.000 personas desde el inicio de la crisis, según autoridades citadas por Reuters y Al Jazeera. España elevó a casi 3.000 la presencia conjunta de policías, guardias civiles y militares en Ceuta e instaló una barrera flotante junto a la frontera de El Tarajal. Los responsables describieron el domingo como una jornada más tranquila, con pocos intentos de entrada a nado y patrullas continuas por tierra y mar.
Ceuta y Melilla constituyen las únicas fronteras terrestres de la Unión Europea con África, pero ninguna pertenece al espacio Schengen de libre circulación. Por ello, los migrantes que están en Ceuta no pueden viajar directamente a la España peninsular y deben superar controles fronterizos. Algunas personas permanecían el domingo cerca del centro oficial de acogida y en las playas, dependiendo de residentes y soldados para recibir agua y alimentos mientras pedían información.
Las informaciones periodísticas identificaron mensajes en redes sociales como un potente detonante del movimiento repentino. Le Monde también recordó una sentencia del Tribunal Supremo español del 8 de julio que impidió las devoluciones inmediatas de migrantes interceptados al alcanzar Ceuta por mar. El diario citó datos oficiales marroquíes: un desempleo general del 10,8 por ciento y del 29,2 por ciento entre jóvenes de 15 a 24 años, presiones económicas que ayudan a explicar la participación juvenil.
Las autoridades españolas anunciaron que agilizarán conforme a la ley los expedientes de retorno de quienes entraron de forma irregular, mientras el papa León XIV pidió paz, estabilidad y justicia. El flujo inmediato había disminuido de manera pronunciada el domingo, pero los equipos todavía rastreaban la costa y no había una cifra final de personas que seguían en Ceuta. Las diferencias entre los recuentos oficiales muestran que el coste humano completo aún debe determinarse.
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