China prepara un ambicioso plan quinquenal para invertir aproximadamente 295.000 millones de dólares, equivalentes a 2 billones de yuanes, en centros de datos de inteligencia artificial en todo el país, según un informe de Bloomberg publicado el 9 de junio de 2026. La Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma desarrolla el plan maestro para una red de centros informáticos interconectados que formarían la columna vertebral de la infraestructura de inteligencia artificial de China, lo que representa uno de los esfuerzos más agresivos de cualquier nación para construir una base independiente de IA.
El plan contempla que los gigantes estatales de telecomunicaciones China Mobile y China Telecom operen la mayor parte de las nuevas instalaciones de centros de datos. Según la propuesta, al menos el 80 por ciento de la tecnología desplegada en estos centros debe ser de producción nacional, con Huawei posicionado como el proveedor principal de chips y equipos de red. Este requisito excluiría efectivamente a los fabricantes estadounidenses de semiconductores Nvidia y AMD, que ya enfrentan restricciones crecientes en sus ventas a empresas chinas bajo los controles de exportación vigentes de Estados Unidos.
La iniciativa de centros de datos constituye un componente clave del programa de infraestructura más amplio de Pekín conocido como la iniciativa de las Seis Redes, cuyo objetivo es modernizar y conectar los sistemas nacionales críticos. La red de centros informáticos está diseñada para vincular la infraestructura de datos dispersa entre las provincias en un sistema unificado e interoperable para 2028, permitiendo una asignación más eficiente de los recursos informáticos para el entrenamiento y despliegue de la IA a escala nacional.
Los analistas de la industria consideran el plan como una respuesta directa a la escalada de restricciones tecnológicas impuestas por Washington. Al exigir el uso de chips y equipos nacionales, Pekín acelera su impulso hacia la autosuficiencia tecnológica en el sector de la IA, reduciendo su vulnerabilidad ante las interrupciones de la cadena de suministro causadas por las tensiones geopolíticas. La iniciativa también señala la determinación de China de competir con Estados Unidos en la carrera global por la IA, a pesar de los controles de exportación de chips que han limitado el acceso chino a los procesadores más avanzados.
La magnitud de la inversión propuesta eclipsa los esfuerzos comparables de otros países y subraya la importancia estratégica que el liderazgo chino otorga al desarrollo de la inteligencia artificial. El plan contempla centros de datos distribuidos en múltiples provincias, con especial énfasis en regiones que ofrecen fuentes abundantes de energía renovable y condiciones climáticas favorables para la refrigeración de los equipos. Esta distribución geográfica también pretende mejorar las velocidades de procesamiento de datos al acercar la capacidad informática a los usuarios finales en diferentes partes del país.
Aunque el plan todavía está en discusión y no ha sido aprobado formalmente, Bloomberg informó que las principales partes interesadas de los ministerios gubernamentales y las empresas estatales ya han iniciado consultas preliminares. Si se implementa tal como está concebido actualmente, la iniciativa crearía una de las mayores redes informáticas planificadas centralmente en la historia, otorgando a China una ventaja significativa en el entrenamiento de modelos de IA a gran escala. El proyecto también generaría una demanda sustancial para la fabricación nacional de semiconductores, acelerando potencialmente el desarrollo de la tecnología china de chips para rivalizar con las alternativas occidentales en la próxima década.
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