Una pequeña aeronave operada por la aerolínea estatal colombiana Satena se estrelló el miércoles en una remota región montañosa cerca de la frontera con Venezuela, matando a las 15 personas a bordo, incluido un miembro del Congreso. El Ministerio de Transporte confirmó que los equipos de rescate no encontraron sobrevivientes tras localizar los restos en la comunidad de Curasica en la provincia de Norte de Santander.
La aeronave, registrada como HK4709, partió del aeropuerto de Cúcuta a las 11:42 a.m. hora local con destino a Ocaña, un municipio montañoso ubicado aproximadamente a 40 minutos por aire. Fuentes del control de tráfico aéreo informaron que los datos de vuelo del avión mostraron una caída repentina de altitud 11 minutos antes de la hora prevista de aterrizaje. El contacto con la aeronave se perdió poco después mientras sobrevolaba un terreno densamente boscoso.
Entre las víctimas se encontraba Diógenes Quintero, abogado y defensor de los derechos humanos que servía como representante en el Congreso por las víctimas del conflicto armado interno de Colombia. Quintero fue elegido en 2022 como uno de los 16 representantes especiales en la Cámara Baja bajo las disposiciones establecidas por el acuerdo de paz de 2016 con los rebeldes de las FARC. También murió Carlos Salcedo, candidato a un escaño en el Congreso en las próximas elecciones de marzo, junto con miembros del equipo político de Quintero, incluida Natalia Acosta.
El presidente Gustavo Petro expresó sus condolencias a través de las redes sociales, declarando que estaba profundamente entristecido por las muertes y extendiendo su solidaridad a las familias de las víctimas. La vicepresidenta Francia Márquez también lamentó la pérdida y ofreció sus más sinceras condolencias. La ministra de Transporte María Fernanda Rojas declaró que el país estaba de luto y aseguró al público que se habían activado los protocolos de investigación.
El lugar del accidente está ubicado en la región del Catatumbo, una zona conocida por albergar los mayores cultivos de coca del mundo y servir como zona de conflicto activo entre grupos armados. El terreno remoto y densamente boscoso complicó significativamente las operaciones de búsqueda y rescate. Los funcionarios locales sospecharon que las condiciones climáticas adversas podrían haber jugado un papel en el incidente, aunque la causa exacta permanece bajo investigación.
Satena, la aerolínea que operaba el vuelo, es un transportador estatal que proporciona conectividad aérea esencial a regiones remotas de Colombia donde el transporte terrestre es limitado o peligroso. La aerolínea ha sido un salvavidas para las comunidades en zonas afectadas por el conflicto. Las autoridades de aviación civil colombianas han iniciado una investigación completa para determinar las circunstancias de este trágico incidente.
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