El brote de ébola en la República Democrática del Congo superó los 5.000 casos confirmados, convirtiéndose en la segunda mayor epidemia de ébola registrada y la más mortal en la historia del país. El Ministerio de Salud congoleño contabilizaba el domingo 5.021 casos y 2.378 muertes, según Associated Press, un nuevo umbral importante en una emergencia que continúa extendiéndose por el este del Congo.
El brote está causado por el poco común virus de Bundibugyo, para el cual no hay ninguna vacuna ni tratamiento específico aprobado. El primer paciente detectado presentó síntomas a finales de abril en Bunia, capital de la provincia de Ituri, y el Congo declaró el brote el 15 de mayo después de que las pruebas de laboratorio identificaran el virus. Las autoridades creen que la transmisión pudo comenzar meses antes de esa declaración.
La Organización Mundial de la Salud informó el 14 de agosto que había casos en 54 zonas sanitarias de seis provincias, y que Ituri concentraba entonces el 85 por ciento de las infecciones confirmadas. La OMS calificó el riesgo dentro del Congo como muy alto y el de los países vecinos como alto, mientras mantuvo bajo el riesgo mundial. Uganda detuvo la transmisión local y un médico atendido en Francia tras regresar del Congo se recuperó sin casos secundarios conocidos.
La enfermedad de Bundibugyo se transmite por contacto directo con sangre u otros fluidos corporales de personas o animales infectados y mediante objetos contaminados; por lo general no se transmite por el aire. Los síntomas pueden aparecer entre dos y 21 días después de la exposición y suelen comenzar con fiebre, cansancio, dolor de cabeza, dolor muscular y dolor de garganta, antes de vómitos, diarrea, daño orgánico o hemorragias. Según la OMS, las personas no contagian antes de presentar síntomas.
Los equipos de respuesta afrontan inseguridad, desplazamientos, carreteras deficientes, desinformación y falta de confianza comunitaria. La OMS señaló que el 84,2 por ciento de los contactos identificados recibió seguimiento el 12 de agosto, por debajo del nivel necesario para interrumpir con seguridad todas las cadenas, mientras que 155 trabajadores sanitarios se habían infectado hasta el 9 de agosto. Las autoridades amplían centros de tratamiento, pruebas, vigilancia, entierros seguros y controles de infección, y colaboran con líderes comunitarios.
Los pacientes dependen principalmente de líquidos, control de síntomas y otros cuidados de apoyo. La OMS patrocina el ensayo terapéutico PARTNERS, que había incorporado a más de 100 pacientes confirmados en tres centros de Ituri, y recomendó probar en un ensayo aleatorizado la vacuna autorizada contra el ébola de Zaire frente a la enfermedad de Bundibugyo. El diagnóstico rápido, el aislamiento, el rastreo de contactos y la atención segura siguen siendo las principales herramientas; la OMS mantiene su recomendación contra restricciones innecesarias a viajes o comercio.
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