La esperanza de vida en Inglaterra alcanzó un récord provisional en 2025, pero el máximo nacional ocultó una división creciente entre las regiones del norte y del sur, según un análisis publicado el domingo por The Guardian y actualizado a primera hora del lunes. Los hombres pueden esperar vivir unos 80 años y las mujeres casi 84, aunque el King's Fund determinó que la mayoría de los avances de la última década se concentraron en Londres, el sureste, el suroeste y el este.
Londres ganó casi un año en la década hasta 2023-2025, pese a sufrir la caída más intensa durante la pandemia. En cambio, el noroeste, el noreste, Yorkshire y Humber, y las Midlands occidentales y orientales, donde vive cerca de la mitad de la población inglesa, registraron poca o ninguna mejora. La organización vinculó la tendencia con mayor privación y más enfermedades cardíacas, cáncer, suicidios y muertes relacionadas con alcohol y drogas.
La diferencia regional implica que una persona en Londres puede vivir unos tres años más que alguien del noreste, según el King's Fund. Las desigualdades locales son mayores: la esperanza de vida en Blackpool es alrededor de 10 años menor para los hombres y ocho años menor para las mujeres que en Hart, Hampshire. Los datos de la Oficina Nacional de Estadística también muestran una clara separación geográfica: las 10 áreas con mayor esperanza de vida masculina en 2022-2024 estaban en el sur.
Veena Raleigh, investigadora sénior del King's Fund, señaló que en el 30% de las zonas más desfavorecidas la esperanza de vida cayó o no mejoró durante la década, mientras el 30% menos desfavorecido ganó cerca de medio año. Añadió que reducir la brecha exige empleo seguro, salarios justos, vivienda adecuada, aire limpio, transporte accesible y alimentos saludables asequibles, además de servicios sanitarios.
La esperanza de vida saludable, una estimación de los años vividos con buena salud, disminuyó en todas las regiones inglesas durante la década hasta 2022-2024. Las personas pasan ahora cerca de 2,5 años adicionales con mala salud. La diferencia regional sigue en unos seis o siete años y puede llegar a 20 años entre los lugares más y menos desfavorecidos, por lo que las comunidades vulnerables viven menos y soportan enfermedad durante una proporción mayor de sus vidas.
El plan del NHS para Inglaterra pretende elevar la esperanza de vida saludable de toda la población y reducir a la mitad la diferencia entre las comunidades más ricas y pobres. El King's Fund consideró poco realista esa meta sin mejoras de salud pública de una escala no vista en décadas. Las cifras presentan así dos resultados simultáneos: la longevidad nacional llegó a un máximo, pero sus beneficios se distribuyen de forma cada vez más desigual.
Comentarios