Inundaciones repentinas devastadoras provocadas por fuertes lluvias y nevadas han matado al menos a 17 personas y herido a otras 11 en todo Afganistán, informaron funcionarios el día de Año Nuevo, mientras la nación devastada por la guerra lucha contra otro desastre natural.
Las inundaciones golpearon múltiples provincias cuando las precipitaciones inusualmente intensas sobrepasaron los sistemas de drenaje y enviaron torrentes de agua a través de aldeas y pueblos. Las operaciones de rescate están en marcha en las áreas afectadas, con las autoridades locales trabajando para llegar a los residentes varados y evaluar la magnitud total de los daños.
Las autoridades de gestión de desastres de Afganistán confirmaron las víctimas, advirtiendo que el número de muertos podría aumentar a medida que los equipos de rescate lleguen a áreas remotas aisladas por las inundaciones. Muchas casas han sido destruidas o severamente dañadas, dejando a familias sin hogar en las duras condiciones invernales.
Las inundaciones ocurren mientras Afganistán enfrenta una grave crisis humanitaria, con millones ya dependientes de la ayuda internacional para las necesidades básicas. El gobierno talibán ha solicitado asistencia de organizaciones internacionales para ayudar con los esfuerzos de socorro.
Los expertos en clima señalan que Afganistán se ha vuelto cada vez más vulnerable a eventos climáticos extremos, incluidas tanto inundaciones como sequías. La infraestructura limitada del país y los desafíos económicos continuos hacen que sea particularmente difícil responder a los desastres naturales.
Las organizaciones de ayuda se están movilizando para proporcionar refugio de emergencia, alimentos y asistencia médica a las comunidades afectadas. Las autoridades han instado a los residentes en áreas propensas a inundaciones a reubicarse en terrenos más altos ya que se pronostican más precipitaciones en los próximos días.
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