Volver al inicio Descubren un coral negro gigante de 300-400 años en el Fiordland de Nueva Zelanda Medio Ambiente

Descubren un coral negro gigante de 300-400 años en el Fiordland de Nueva Zelanda

Publicado el 25 de junio de 2026 702 vistas

Un coral negro gigante, con una antigüedad estimada de entre 300 y 400 años, ha sido descubierto en las profundidades del Fiordland, Nueva Zelanda, asombrando a los científicos marinos por su tamaño extraordinario. El espécimen mide aproximadamente 4 metros de alto y 4,5 metros de ancho, lo que lo convierte en uno de los corales negros más grandes jamás registrados en aguas neozelandesas. El hallazgo fue realizado por un equipo de investigación liderado por científicos de Te Herenga Waka-Victoria University of Wellington, arrojando nueva luz sobre los extraordinarios ecosistemas marinos ocultos bajo la superficie de una de las áreas silvestres más prístinas del país.

El profesor James Bell, biólogo marino con 25 años de experiencia en el estudio de organismos marinos, describió el hallazgo como absolutamente enorme y mucho más grande de lo habitual para la especie. Los corales negros están entre los organismos marinos más longevos de la Tierra, y algunos especímenes son conocidos por sobrevivir durante miles de años. A pesar de su nombre, los corales negros no aparecen de color negro en el exterior. El coral vivo es en realidad de color blanco, y solo su esqueleto interno es negro, un hecho que a menudo sorprende a quienes no están familiarizados con estas especies de aguas profundas.

El descubrimiento resalta la riqueza ecológica del entorno marino del Fiordland, una región ya célebre por sus espectaculares paisajes sobre la línea del agua. Las aguas profundas y protegidas del Fiordland crean condiciones únicas que permiten a organismos de crecimiento lento como el coral negro prosperar durante siglos. El enorme tamaño y la antigüedad de este espécimen particular sugieren que ha estado creciendo sin perturbación en su ubicación durante cientos de años, precediendo considerablemente la colonización europea de Nueva Zelanda.

El coral negro está protegido por la Ley de Fauna Silvestre de Nueva Zelanda, que hace ilegal la recolección o el daño intencional de estos organismos. Los corales más grandes y antiguos sirven como reservas reproductoras vitales para sus especies de crecimiento lento, desempeñando un papel crucial en el mantenimiento de poblaciones saludables en ecosistemas marinos más amplios. La pérdida de una sola colonia grande puede tener impactos desproporcionados en la biodiversidad local y en la capacidad de la especie para reproducirse y extenderse.

Al identificar dónde se encuentran las grandes colonias, el equipo de investigación espera contribuir a mejores estrategias de protección para estos organismos ancestrales. Las aplicaciones prácticas incluyen asesorar a los navegantes sobre la colocación segura de anclas para evitar dañar las colonias de coral, así como proteger las áreas sensibles de los equipos de pesca que podrían destruir inadvertidamente siglos de crecimiento en cuestión de momentos. Los investigadores enfatizaron que comprender la distribución de las grandes colonias de coral negro es esencial para una planificación eficaz de la conservación marina.

De cara al futuro, el equipo de investigación planea continuar explorando las aguas del Fiordland para cartografiar la distribución de las poblaciones de coral negro e identificar otras colonias potencialmente significativas. Su trabajo busca construir una imagen integral de dónde se concentran estos organismos vulnerables, permitiendo a las autoridades implementar medidas de conservación específicas. El descubrimiento de este gigante de varios siglos de antigüedad sirve como un poderoso recordatorio de la necesidad de salvaguardar a los habitantes más antiguos y frágiles del océano para las generaciones futuras.

Fuentes: ScienceDaily, Newsweek, RNZ, Oceanographic Magazine

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