Un nuevo estudio genético ofrece una explicación de cómo una pequeña población fundadora de serpientes arbóreas marrones se convirtió en una de las invasiones biológicas más destructivas del mundo. Investigadores de la Universidad de Buffalo y del Servicio Geológico de Estados Unidos hallaron más de 19.000 variantes estructurales en su ADN, incluidos segmentos duplicados, eliminados y reorganizados. Los resultados aparecieron en la revista científica Science Advances y fueron divulgados el 26 de julio.
Las serpientes son nativas de Australia y el Pacífico Sur y probablemente llegaron a Guam después de la Segunda Guerra Mundial como polizones en cargamentos militares. Su expansión llevó a la extinción local a varias poblaciones de aves forestales y continúa alterando la red eléctrica del territorio estadounidense. El servicio geológico indica que los reptiles trepadores provocan cientos de cortes que afectan a miles de residentes, mientras que en algunas áreas alcanzan densidades cercanas a 30.000 ejemplares por milla cuadrada.
La invasión planteaba un enigma biológico porque se cree que solo unos pocos ejemplares fundaron la población de Guam. Ese cuello de botella suele reducir la variedad genética por endogamia y puede limitar la adaptación. El equipo empleó secuenciación de lectura larga, capaz de detectar grandes cambios que las técnicas antiguas centradas en letras individuales del ADN pueden pasar por alto. Según los investigadores, las variantes estructurales afectaban casi ocho veces más genoma que las diferencias de un único par de bases.
Las variantes eran especialmente frecuentes en genes relacionados con la inmunidad y el olfato. El olor resulta esencial para estos reptiles, que usan la lengua bífida para recoger señales químicas al orientarse y cazar. Los científicos señalaron que esa variación ignorada pudo ayudar a la población a soportar la endogamia y responder al ambiente de Guam. También podría influir en que devoren otras serpientes en su área nativa, pero casi no muestren canibalismo en la isla, quizá porque el olfato les permite reconocer parientes cercanos.
Los resultados podrían cambiar la evaluación de poblaciones invasoras y amenazadas. Medir únicamente pequeñas diferencias del ADN puede subestimar la capacidad de una población genéticamente estrecha para persistir o adaptarse, mientras las lecturas largas revelan reorganizaciones mayores. La posibilidad preocupa a las agencias que intentan contener invasores adaptables, aunque también ofrece una esperanza prudente de que algunas especies amenazadas y endogámicas conserven más flexibilidad evolutiva de la que sugieren los análisis convencionales.
El estudio no establece si las variantes ya existían antes de la llegada a Guam o surgieron después de la invasión. Los grandes cambios genómicos suelen acumularse durante muchas generaciones, aunque cuellos de botella severos podrían acelerar algunos. Los investigadores dijeron que el siguiente paso necesario es secuenciar serpientes de las poblaciones nativas. Hasta entonces, el trabajo identifica un mecanismo genético plausible, pero no demuestra cuándo apareció ni garantiza que el mismo patrón se repita en otras especies.
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